Sábado, 19 de Enero de 2008

Las constructoras quieren más peajes y menos autovías

PÚBLICO.ES ·19/01/2008 - 13:35h

Las autovías deberían ser una categoría de carreteras en extinción. Esto es lo que piensan en las empresas concesionarias de autopistas, que controlan las principales constructoras del país. Los directivos de estas compañías aprovechan todos los foros posibles para presionar con el fin de que se imponga una nueva costumbre en las carreteras españolas: el que la use, que pague.

El mensaje no ha calado aún en los poderes públicos. El Gobierno sólo ha sacado a concurso una autopista de peaje en esta legislatura: Málaga-Las Pedrizas. Pero la realidad es que los recursos del Estado menguan, sobre todo desde el año pasado, cuando entró en vigor la nueva asignación de fondos europeos en la que España pierde un 40% con respecto al periodo anterior. Recibirá 31.500 millones, descontada la inflación.

La política de estabilidad presupuestaria, por otra parte, constriñe las inversiones del Ministerio de Fomento. En este escenario, el Ejecutivo tendrá que apoyarse a medio plazo en la financiación privada para cumplir los objetivos marcados en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte hasta 2020. Esto ya está previsto, puesto que el propio plan prevé que el 20% de los 240.000 millones que costarán las carreteras, las líneas ferroviarias, los puertos y aeropuertos que se construyan sea aportado por las empresas privadas.

Pero de momento ese objetivo no se ha materializado en ningún avance. Las grandes constructoras están deseosas de poder levantar infraestructuras con su dinero para hacerlas de pago. De hecho, las compañías del sector ya presentaron en su día, a través de la patronal Seopan, un plan para poner en marcha sobre todo autopistas (16 proyectos), además de dos corredores ferroviarios.

Las empresas cada vez tienen un mayor control sobre las autopistas españolas: en dos años, han duplicado su participación en el accionariado de estas infraestructuras y ya tienen el 71%, según los datos del último informe del Ministerio de Fomento, de 2005.

 Entre las principales propietarias de estas concesiones administrativas se encuentran la catalana Abertis, (controlada por La Caixa y ACS), que tiene el 45% del capital de las autopistas, Sacyr (con el 23%), y Cintra (filial de Ferrovial, con un 8%), seguidas de FCC, ACS, Acciona y OHL.

En definitiva, las concesionarias cada vez tienen más poder en las autopistas y dinero suficiente para sufragar otras nuevas. Los peajes dejan beneficios de más de 1.000 millones al año con ingresos de más de 1.700 millones, lo que da una idea de lo rentable que este negocio.

La tesis que intenta imponer el sector es que es “más justo” que quienes usen las autopistas paguen por ello en vez de que todos, a través del dinero público, paguemos autovías que no todos utilizan.

Las concesionarias van a tener una oportunidad para abonar el campo de sus intenciones gracias a una nueva directiva europea aprobada el año pasado. A partir de 2012, los vehículos pesados deberán abonar un peaje por circular por las vías principales, sean de pago o no.

Francia, donde ninguna gran vía es gratis, impondrá este año el canon en carreteras hasta ahora libres de tasas. La filosofía de este peaje se basa en los conceptos de “pagar por usar” y “pagar por contaminar”, lo que supone un espaldarazo a las tesis de las constructoras.