Sábado, 19 de Enero de 2008

Serbia elige al nuevo presidente el domingo, en un difícil momento por Kosovo

EFE ·19/01/2008 - 10:30h

EFE - Un hombre de etnia serbia espera el autobús cerca de varios carteles electorales con la imagen del cadidato presidencial y líder en funciones del ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS), Tomislav Nikokic, en el enclave serbio de Gracanica, en Kosovo.

Los ciudadanos serbios deberán elegir el domingo a un nuevo jefe del Estado entre nueve candidatos, en un momento de difíciles retos, cuando la mayoría albanesa de Kosovo se prepara a proclamar de forma unilateral la independencia de esta provincia serbia.

Hoy, en la jornada de reflexión, varias organizaciones no gubernamentales tratan de animar a los electores, sobre todo a los jóvenes, a hacer uso de su derecho de voto, ante una posible baja participación que suele marcar las elecciones en Serbia.

La campaña electoral ha sido corta y modesta, y se ha agudizado en los últimos días con unos incidentes violentos que reflejaron el nerviosismo ante la importante votación, que según los observadores determinará la vía por la que se dirigirá Serbia en los próximos años.

La campaña ha girado en torno a Kosovo y la postura hacia la Unión Europea (UE), ante la disposición de muchos países europeos a reconocer la independencia de Kosovo, a la que Serbia se opone rotundamente.

En este país han empezado a surgir las reticencias hacia su curso pro europeo, que sigue desde la caída del régimen autoritario del ex líder Slobodan Milosevic, en 2000, tras una década de gobierno marcado por las guerras y el bloqueo internacional.

Según los analistas, ninguno de los aspirantes a la Presidencia serbia obtendrá la mayoría absoluta para ganar en la primera vuelta, por lo que será necesaria una segunda, que se celebraría el 3 de febrero y en la que competirían los dos mejor emplazados el domingo.

Los pocos sondeos efectuados ante estas elecciones muestran que los principales contendientes serán el actual presidente, el reformista pro europeo Boris Tadic, líder del Partido Democrático (DS), y el ultraconservador Tomislav Nikolic, del Partido Radical Serbio (SRS), antiguo aliado de Milosevic en el poder.

Se considera que el resultado será incierto hasta el final.

Durante la campaña, Tadic aseguró que los ciudadanos deciden el domingo "si vamos con coraje, pese a todos los retos, hacia el futuro europeo, o regresamos a los años 1990 de aislamiento, conflictos, pobreza, deterioro de la imagen de Serbia en el mundo".

A la vez, insistió en que Serbia nunca renunciará a Kosovo, y aseguró que la solución del estatuto de esa provincia y la vía de integración en la UE son dos procesos separados, una postura no compartida por su principal oponente.

Nikolic señaló que debido a "la clara exigencia de la UE de desmembrar nuestro territorio, creo que poco a poco nos vamos alejando de la Unión porque tenemos orgullo".

Ese candidato abogó por unas relaciones más estrechas con Rusia, que dijo considerar "el amigo más sincero de Serbia", que apoya a Belgrado en sus esfuerzos por preservar Kosovo.

Unas investigaciones de la organización no gubernamental Centro para la Elecciones Libres y la Democracia (CESID) muestran que en la primera vuelta Nikolic podría ser el más votado, con un 21 por ciento de los votos, frente a Tadic, con un 19 por ciento.

En la segunda vuelta, según Cesid, una baja participación favorecería a Nikolic, mientras que una considerable afluencia a las urnas traería el triunfo a Tadic.

Ese sondeo ha mostrado que el 33 por ciento de los electores no acudirá a votar el domingo y que un 16 por ciento están indecisos.

Las elecciones presidenciales en Serbia estaban pendientes desde que este país aprobara la nueva Constitución, a finales de 2006, y su convocatoria, en diciembre pasado, fue posible después de la adopción de unas nuevas leyes electorales.

Entre los candidatos están también el populista Velimir Ilic, apoyado por el primer ministro serbio Vojislav Kostunica, y el ingeniero Milutin Mrkonjic, diputado del partido socialista y gran admirador de su antiguo jefe Milosevic.