Viernes, 18 de Enero de 2008

Bielorrusia regresa a la gran competición sin la fiereza de antaño

EFE ·18/01/2008 - 20:26h

EFE - El jugador de la Selección de España, Albert Rocas Comas, (i), dispara un gol contra el portero de la selección de Hungría, Nenad Puljezevic, (d), durante el encuentro del Campeonato de Europa, grupo C, disputado ayer en Bergen, Noruega.

La selección bielorrusa regresa a una gran competición internacional trece años después de su última presencia en la elite, en el Campeonato del Mundo de Islandia 1995, en el que el conjunto eslavo se convirtió en uno de los inesperados verdugos del equipo nacional.

No obstante, el actual conjunto bielorruso dista bastante del equipo que condenó a los pupilos del entonces seleccionador español, Cruz María Ibero, a su peor clasificación mundialista, la undécima plaza, en los últimos treinta años.

Los temibles Mikhail Iakimovic, que militó en las filas del Teka Cantabria y del Portland San Antonio, y Andrei Parashenko, ex jugador del Gáldar, conformaban el último eslabón de una de las mejores escuelas del balonmano soviética, la surgida entorno del SKA Minsk.

Un glorioso pasado del que tan sólo queda en el actual conjunto bielorruso la presencia del veterano técnico Spartak Mironovich, que convirtió al SKA Minsk en la gran referencia del balonmano mundial a finales de la década de los ochenta con tres triunfos en la Copa de Europa, el último en 1990 ante el FC Barcelona.

Sin embargo, mal haría la selección española en menospreciar a un rival que llega a la cita noruega, tras superar en la primera fase clasificatoria a Eslovaquia y posteriormente solventar con claridad su duelo ante la siempre incómoda Suiza.

Solvencia que habla de la llegada a la madurez de un equipo, que tiene como base el grupo que conquistó la medalla de plata en el Campeonato de Europa júnior disputado en el año 2000 en Grecia.

Hasta cinco jugadores -Brouka, Astrouski, Kurchev, Harbock y Vasilieu- del actual combinado bielorruso proceden del equipo que hace ocho años tan sólo cedió en tierras helenas ante la calidad de la extinta Yugoslavia.

Cifra que podría aumentar hasta la media docena si el jugador del Ciudad Real Siarhei Rutenka, integrante también de aquel equipo, no hubiera decidido competir con Eslovenia tras adquirir durante su paso por el Celje la nacionalidad balcánica.

Pese a todo, Bielorrusia puede presumir de un peligrosísimo flanco izquierdo con la presencia del extremo del Melsungen alemán Ivan Brouka y del lateral Siarhei Harbock, uno de los fichajes estelares del Rhein-Neckar Lowen, una de las nuevas potencias emergentes en el campeonato alemán.

Completan la compacta primera línea del equipo eslavo, que integran otros tres miembros de los júnior de plata, el central del SKA Minsk Vasili Astrouski, y los laterales derechos Aliaksei Vasilieu (SKA) y Andrei Kurchev, compañero de Brouka en la filas del Melsungen alemán.