Viernes, 18 de Enero de 2008

Dos turistas belgas y un yemení, asesinados en el sureste de Yemen

Unos hombres armados abrieron fuego  sobre un grupo de turistas en el este del país. Otras tres personas resultaron heridas.

AGENCIAS ·18/01/2008 - 16:46h

Dos turistas belgas, ambas mujeres, y un ciudadano yemení fueron asesinados hoy por un grupo de hombres armados en la provincia de Hadramaut, en el sureste de Yemen, según informaron fuentes de las fuerzas de seguridad yemeníes.

Las fuentes agregaron que otras tres personas, un belga y dos yemeníes, resultaron heridos en el atentado. El turista herido sufre lesiones de gravedad y se estudia su repatriación lo antes posible, según el Automóvil Club de Flandes (VAB).

Según las primeras informaciones, un grupo de hombres armados abrió fuego desde un vehículo todoterreno en marcha contra un grupo formado por quince turistas procedentes de la región de Flandes que visitaban la zona de Hadarin, en esta provincia ubicada 900 kilómetros al sureste de la capital, Saná.

Los presuntos terroristas huyeron del lugar hacia el desierto, tras lo que se puso en marcha un dispositivo de persecución en el que intervienen helicópteros para localizar y detener a los culpables.

Todavía se desconoce si los componentes del grupo de turistas son todos de nacionalidad belga o si proceden de diferentes países.

Refugio islamista en busca de turismo

Fuentes del Ministerio de Exteriores recordaron que Yemen es un país considerado de riesgo debido a anteriores atentados terroristas, por lo que se desaconsejan los viajes no esenciales.

En julio, un atentado suicida mató a siete turistas españoles e hirió a otros seis en un emplazamiento histórico en el país árabe. También fallecieron dos yemeníes.

Yemen, que se unió a Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha sufrido ataques y secuestros de turistas por parte de tribus descontentas.

Yemen, de donde proceden los antepasados del líder de Al Qaeda Osama bin Laden, está considerado por Occidente un refugio para islamistas.

 

El país, uno de los más pobres de África, ha tratado de atraer a turistas, espantados por los secuestros y atentados.