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Miércoles, 29 de Junio de 2011

Era el último día de Planas en la capital afgana

El piloto mallorquín estaba con sus maletas en la salida del hotel cuando lo asesinaron

ESTHER BALLESTEROS ·29/06/2011 - 22:00h

Foto de Antonio Planas facilitada por la familia.

No iba a ser un día cualquiera en la vida de Antonio Planas. Natural de Palma de Mallorca y con ocho años de trayectoria como piloto a sus espaldas, sus planes pasaban por poner sus pies en la capital balear la pasada madrugada, la misma jornada en que el destino decidió segarle la vida. Visualizándose en casa y con las maletas ya preparadas para volver con su mujer y su hija de 8 años, Antonio se encontraba en el hall del hotel Intercontinental de Kabul cuando varios terroristas irrumpieron en la estancia y acabaron con la vida de 21 personas, entre ellas la del mallorquín de 49 años.

Era además el último día que iba a estar vinculado a la aerolínea turca Saga, en la que trabajaba desde hacía casi un año, para dar un cambio de rumbo a su vida y comenzar de nuevo, en otra compañía aérea y otro destino: Dubai. Pero antes de embarcarse en esta nueva experiencia, quería volar hacia su ciudad natal, vía Fráncfort y Madrid, para encontrarse con su esposa y su hija antes de partir mañana hacia Emiratos Árabes Unidos en busca de una vivienda y un colegio. Entonces, todo estaría listo para asentarse los tres en el país asiático, tal y como explicó ayer el portavoz de la familia, Bernardo Castell.

Acababa de aceptar una oferta de trabajo en Dubai y dejaba la aerolínea turca Saga

El sueño de ser piloto

"Llevaba la aviación en las venas. Era su pasión". Fue una de las contundentes frases que lanzó Castell a la hora de describir el entusiasmo que Planas profesaba a su trabajo, al que se dedicaba en cuerpo y alma después de haber realizado "muchos sacrificios" para materializar el sueño de convertirse en piloto.

Una vez conseguido el reto, comenzó su carrera en Air Comet, que abandonó debido a la situación económica que arrastraba entonces la empresa y que le empujó a buscar otros horizontes.

Su mujer y su hija de 8 años le estaban esperando en Palma esa madrugada

Tras ver frustrado su deseo de encontrar empleo en España, finalmente entró a formar parte de Saga, compañía en la que pilotaría un Airbus 310 que cubría la ruta Turquía-Fráncfort-Kabul.

Tal y como explicó el portavoz, los problemas que comenzó a tener a la hora de cobrar le llevaron a atisbar nuevamente otras perspectivas, hasta que se topó con la oportunidad de pilotar para una aerolínea de Dubai. "Desgraciadamente, no pudo comenzar a trabajar en ella", se lamentaba ayer Castell, refiriéndose a Planas como "un padre y un amigo excepcional" y una "bellísima y risueña persona". "Nadie en el mundo podrá hablar mal de él", sentenció.