Viernes, 18 de Enero de 2008

La rutina, el peor enemigo

Las industrias registraron 154 accidentes mortales y 1.977 graves en 2007

LÍDIA PENELO ·18/01/2008 - 00:35h

La explosión de la refinería de Repsol en Puertollano provocó nueve muertos en agosto de 2003. EFE

Un baile de responsabilidades compartidas. Así explica por qué se producen los accidentes en el sector de la industria Andrés Martín, miembro de UGT y responsable de la federación del sector en Catalunya. Según Martín, los empresarios continúan incumpliendo la ley de prevención de riesgos laborales, "ellos deberían garantizar la seguridad del trabajador, pero en demasiadas ocasiones, lo que procuran es engordarse los bolsillos".

Negligencias

Por otro lado, también asegura que muchos trabajadores no se toman en serio las medidas de seguridad. "Te dicen que no se ponen los guantes o la protección porque llevan años haciendo lo mismo y nunca les ha pasado nada. Hasta que les pasa". En estos casos, la confianza y la rutina se convierten en los peores enemigos.

Hasta noviembre del año pasado, murieron 154 trabajadores del sector industrial. Los datos del Ministerio de Trabajo revelan una leve reducción de los siniestros. Pero el inicio del año ha sido descorazonador. Nada más inaugurar el 2008, en Sant Fruitós de Bages (Barcelona), murieron dos personas mientras limpiaban una máquina que contenía restos de tricloroetileno, un gas cancerígeno y altamente tóxico, tan solo por su inhalación. Los fallecidos fueron el propietario de la empresa, Juan Obrador, de 35 años, y uno de sus trabajadores, Daniel Reyes, de 19. Las dos víctimas del primer accidente laboral mortal del 2008 fueron rescatadas inconscientes por un grupo de ocho trabajadores de una empresa vecina. Pero no pudieron reanimarlos y, finalmente, tuvieron que ser descontaminados con duchas de agua.

El siniestro conmocionó al pueblo, donde nadie se explica por qué manejaban un gas tan tóxico sin las protecciones adecuadas. Tras el incidente, la empresa Bages Polits, dedicada al tratamiento y recubrimiento de metales, ha tenido que cerrar, y la Generalitat está investigando el caso.

Amputaciones

En los últimos años, el número de trabajadores que han quedado atrapados y los que han sufrido amputaciones ha reducido considerablemente, pero queda mucho trabajo por hacer. Concretamente, en los primeros once meses de 2007, perecieron 24 trabajadores contratados por fábricas de alimentos, bebidas y tabaco. Las mismas bajas tuvieron lugar en la fabricación de productos metálicos. Por su parte, la industria química provocó la muerte de siete obreros.

Los expertos en prevención de accidentes abogan por aumentar las inspecciones de trabajo para poner orden en el interior de las empresas. Sólo así se podrá reducir esta lacra.

 

C.N.F., soldadora: "Se han perdido muchos dedos"

C.N.F son las iniciales de una chica de 27 años que lleva cinco trabajando como soldadora en una empresa de Barcelona. Tiempo en el que ya ha sufrido tres accidentes, uno de ellos grave. No quiere revelar su nombre completo ni el de la empresa para la que trabaja. Necesita el empleo y teme
represalias.

"En esta empresa, los aplastamientos son habituales, ya se han perdido muchos dedos, incluso ha habido muertos, pero no quiero hablar de ellos porque yo todavía no trabajaba aquí", cuenta recelosa. "Aquí se mira por la producción y no por la seguridad. Se funciona mal, no se controlan los pesos que soportan las máquinas, ni nada," explica C.N.F. Lo más grave que le ha sucedido fue ayudando a unos compañeros para redirigir un molde. Hacían palanca, el tope cedió y la pieza le cogió las piernas.

Goteo de accidentes

El último accidente que ha sufrido ocurrió en el almacén hace un par de meses. Cayó y paró el golpe con la mano. El resultado ha sido un pinzamiento en tres vértebras. La mutua la ha derivado a la Seguridad Social, y viceversa. Harta de esperar y con un diagnóstico de artritis debajo del brazo, ha terminado pagando un médico. Asegura que la mutua le da largas y que el 90% de los trabajadores que han denunciado sus irregularidades ha ganado los litigios. El goteo de accidentes en esta empresa parece no tener freno.

Curiosamente, esta industria pertenece a una empresa internacional que también es propietaria de la Mutua MAZ, entidad que atiende a C.N.F y a sus compañeros.

En la lista negra

La industria donde trabaja C. siempre aparece en la lista de las empresas que registran mayor siniestralidad. "El año pasado, hubo un aplastamiento muy grave. El chico se salvó, pero está muy mal. Hicieron una inspección y pusieron unas barras de seguridad en la máquina, pero no se preocuparon de los demás puntos negros", lamenta la joven soldadora. C.N.F piensa que para instalar la prevención en las empresas, primero hay que cambiar la mentalidad de los empresarios. Según ella, priorizan a las máquinas y no a las personas.