Viernes, 18 de Enero de 2008

Los sindicatos creen que falta inspección en los pesqueros

P. T. / PÚBLICO.ES ·18/01/2008 - 00:27h

El año 2008 está resultando trágico para la pesca. Entre enero y noviembre de 2007, fallecieron en España 22 trabajadores del mar. Galicia se lleva lo peor: puso 12 vidas en esa macabra estadística. En la primera quincena del año, ya son 10 los trabajadores del mar fallecidos en Galicia.

Para el líder de la sección pesquera de Converxencia Intersindical Galega (CIG), Xabier Aboi, la ausencia de inspección está detrás de lo sucedido. Aboi asegura que no se trabaja con los materiales de protección adecuados. "Las inspecciones se hacen en los puertos, pero no se vigila el cumplimiento de la normativa en alta mar", asegura. Y cuando habla de la regulación, tampoco escatima críticas: "Existen prendas salvavidas que ya se utilizan en la navegación deportiva y que todavía no son de uso obligado en la pesca".

Xabier Aboi habla de connivencia entre las administraciones y los armadores: las mejores prendas, las que permiten a los marineros trabajar con comodidad, resultan ser las más caras.

Fernando Fonseca, pescador: «Vi llorar a hombres que llevaban toda la vida en el mar»

Este hombre de mar habla de jornadas de trabajo sobre la cubierta de un barco que duran 72 horas y en aguas tan frías que en ellas no vale de nada el uso del salvavidas: "Si caes allí al mar, en cinco minutos estás muerto, nadie puede aguantar tanto frío". También cuenta que vio llorar a los pescadores más veteranos entre los rugidos de la tormenta: "El día que contemplan la mirada de miedo de sus hijos en el barco, sienten otra cosa. Vi llorar a hombres que llevaban toda la vida en el mar".

Quien así habla es Fernando Fonseca. Pasó 20 años de su vida faenando en barcos pesqueros gallegos. Conoció medio mundo. Cuando escucha la palabra riesgo, la cabeza se va al Grand Sole, el más bravo de los mares, ese caladero del norte de Europa al que los pescadores gallegos bautizaron como Gran Sol. Demasiadas horas Para Fernando Fonseca, el principal problema para los pescadores que faenan en el Gran Sol reside en el sistema de trabajo. Asegura que se hacen jornadas de hasta tres días: hay que aprovechar las mareas y nadie controla en alta mar la racionalidad del reparto de trabajo. "Si tienes suerte, entre cada lance -acción de echar las redes para pescar durante unas tres horas- duermes una hora, pero casi siempre pasa algo con la red o con el barco, y el lance se prolonga, porque el mar es un medio muy hostil", explica .

"Hay veces que estás en la cubierta y eres capaz de ver el barco al lado, los temporales en el Gran Sol son tremendos". Ése es para él el segundo factor que origina accidentes en el temido caladero del norte de Europa. "Hoy se sabe con antelación cuándo van a venir los temporales, pero muchas veces el barco no se retira al puerto e incluso se tira el aparejo cuando baja un poco el viento".

Fonseca asegura que los pescadores del Gran Sol casi nunca llevan puestos los salvavidas a la hora de trabajar. "Los salvavidas que hay en los barcos son unos armatostes". Dificultan el trabajo. Y, mientras tanto, la siniestralidad no deja de aumentar en el sector.