Miércoles, 3 de Octubre de 2007

"Pensé que iban a matarme"

A Blackwater se le fue la mano, más de lo habitual, el pasado 16 de septiembre. En el tiroteo que protagonizaron en una plaza de Bagdad murieron 17 civiles iraquíes.

PÚBLICO ·03/10/2007 - 17:44h

A Blackwater se le fue la mano, más de lo habitual, el pasado 16 de septiembre. En el tiroteo que protagonizaron en una plaza de Bagdad murieron 17 civiles iraquíes, según las primeras averiguaciones de la investigación que desarrollan de forma conjunta iraquíes y estadounidenses, tal como publicó ayer el New York Times.

Acostumbrados a despreciar a los civiles locales, los mercenarios de la compañía de seguridad dispararon indiscriminadamente contra los coches que se aproximaron a las posiciones que habían ocupado mientras esperaban la llegada de un convoy con diplomáticos.Los mercenarios estaban tensos. Minutos antes habían oído una fuerte explosión en unas calles cercanas y la llegada de los funcionarios estadounidenses se retrasaba. Fue entonces cuando Haithem Ahmed llegó a las proximidades de la Plaza Nisur. Ahmed conducía el coche en el que llevaba a su madre camino del hospital donde tenían previsto recoger a su padre.

Impacto de 40 balas

Lestigos interrogados dicen que los empleados de Blackwater dispararon contra el coche de Ahmed sin que nadie les atacara. Ahmed recibió un disparo en la cabeza y su cuerpo siguió presionando el pedal del acelerador. Entonces, los mercenarios comenzaron a disparar en todas las direcciones provocando el caos y la huída desesperada de los civiles que pasaban por la plaza.

El coche de Ahmed recibió el impacto de 40 balas. La madre de Ahmed murió mientras llevaba el cuerpo sin vida de su hijo. Un agente de tráfico observó toda la escena: "La mujer gritaba pidiendo ayuda mientras llevaba a su hijo que tenía la parte izquierda de la cabeza destrozada". Los mercenarios acabaron con el coche tirando una granada en su interior.Uno de los testigos afirmó que al menos uno de los empleados de Blackwater comenzó a gritar y a gesticular a sus compañeros para que detuvieran el tiroteo. Blackwater dijo que sus hombres habían respondido a un ataque de la insurgencia.

Huída desesperada

Todos los coches que se dirigían a la plaza intentaron dar la vuelta para escapar de las ráfagas de los mercenarios. Un taxista que iba detrás del coche de Ahmed chocó contra el bordillo al dar el giro. Salió por la puerta del copiloto y se arrastró por el suelo. "Mientras huía de la plaza recibí un balazo en la pierna izquierda", dijo.

Walid Hassan se encontraba junto a la plaza con su camioneta cuando le sorprendió el tiroteo. "Fue una lluvia de balas. Todo el mundo salió corriendo de sus coches. Vi a una mujer arrastrando el cuerpo de un niño de 10 ó 11 años que ya estaba muerto", relató.El abogado Jaber Salman fue otro de los afectados. Se dirigía al Ministerio de Justicia cuando las balas de los mercenarios atravesaron el cristal de la parte trasera de su coche. Salman recibió impactos de bala en la nuca, los hombros y la espalda. "Pensé que iban a matarme y no podía hacer nada para evitarlo", dijo en el hospital.

La parte iraquí de la investigación afirma que durante el incidente, varios helicópteros de Blackwater sobrevolaron la zona y dispararon a los coches. Al menos uno de los coches tenía balas en su techo, algo que la compañía ha negado. Minutos después de iniciarse el tiroteo llegó otro convoy de Blackwater. También allí dispararon contra los civiles que estaban atrapados.

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