Jueves, 17 de Enero de 2008

Ibarretxe cree que el Estatut no resuelve el pleito catalán

El presidente vasco constata el fracaso de la política territorial de Zapatero

FERRAN CASAS ·17/01/2008 - 21:49h

Ibarretxe metió ayer en el mismo saco a Catalunya y Euskadi. Si el PSOE considera que el modelo autonómico se ha cerrado y resuelto con satisfacción en la legislatura recién acabada, el presidente vasco hizo una lectura opuesta.

En uno y otro territorio, afirmó, el estado de las autonomías está agotado y tocan nuevos marcos fruto "del diálogo y el acuerdo sin imposiciones".

Invitado y arropado por las plataformas soberanistas catalanas contrarias al Estatut Ibarretxe dictó, ante el expresident Pasqual Maragall y dirigentes de CiU y ERC, una conferencia sobre su proceso soberanista. Una hoja de ruta que debería desembocar en un "referéndum resolutivo" en 2010 para ratificar el marco político que él negocie con el gobierno salido de las urnas el 9-M.

Ibarretxe justificó su propuesta porque el Estatuto de Gernika no se ha cumplido y el no del Congreso en 2005 a negociar su Plan es "el mayor monumento a la existencia de un problema político irresuelto". Se imponen, por tanto, soluciones que en Euskadi no pasan "ni por más dinero ni por nuevas transferencias".

En cuanto a Catalunya, rompió su postura hasta ahora ambigua para denunciar que "no se respetó" la voluntad del 90% del Parlament, que aprobó un Estatut que el Congreso recortó después de un arduo proceso negociador.

Afirmó que triunfó "la vieja concepción" y evocó el tránsito entre la promesa de Zapatero en 2003 de apoyar el Estatut del Parlament al momento en que, en 2006, Alfonso Guerra, presidente de la comisión Constitucional que lo tramitó, se pavoneaba de habérselo "cepillado".

Ante un auditorio entregado dejó claro que no guardará otra vez su proyecto en el cajón y que la consulta, constitucionalmente legal sólo si el gobierno de Madrid la autoriza, se celebrará de todas formas. No será, advirtió, "ETA quién habrá o cierre la luz de la esperanza". En esta línea criticó que Zapatero negociara, durante la última tregua, con la banda asuntos como la territorialidad o la autodeterminación, "cosa que no hace con el presidente legítimo y democrático de los vascos".

En todo caso, y en clave de futuro, sacó hierro a la secesión afirmando que no desestabiliza a la UE la creación de nuevos estados como Euskadi, Flandes, Catalunya o Escocia. "Lo que debilita a Europa es que no se les dé salida a estas naciones", concluyó.