Jueves, 17 de Enero de 2008

Mascotas invasoras

El creciente comercio de mascotas y plantas exóticas tiene consecuencias ecológicas (amenaza a las especies autóctonas), sanitarias y económicas

MARTA GALLUP ·17/01/2008 - 21:31h

Un mapache (‘Procyon lotor’), una de la especies exóticas adoptadas como mascota.- JUPITER

–Llamo por lo del anuncio. Usted vende coatíes, ¿no?
–Sí, sí... eh... ¿Le puedo localizar a usted en este número de teléfono? ¿Cómo se llama?

Con disponibilidad recelosa, comienza una peculiar conversación comercial en la que el vendedor, que se anuncia por Internet, llega a ofrecer a la periodista guepardos, camellos y primates. ¿Será una fanfarronada? Asegura que “todo tiene papeles”. Y de hecho, al margen de las especies protegidas por el CITES (convenio internacional que regula el comercio en función del estatus de amenaza), la mayoría de las mascotas exóticas entra en España legalmente. Los coatíes, por ejemplo, se crían en Bélgica, sólo necesitan un certificado de reproducción en cautividad. El vendedor dice de ellos que es “como tener un perro”, aunque advierte: le gusta arañar las paredes, se puede ahogar en la taza del water, electrocutarse detrás de un electrodoméstico o tirarse por el balcón... Y si la casa tiene jardín, escapa con mucha facilidad.

Adquirir una mascota exótica conlleva exigencias extra para su cuidador, pero las consecuencias pueden ir mucho más allá del ámbito particular. Hay especies invasoras que desplazan a las autóctonas, algunas de éstas, en peligro de extinción; además de ejemplares exóticos portadores de enfermedades, que pueden afectar a la salud humana, por contagio directo, o bien a través de la cadena trófica. “La situación se complica con problemas ecológicos, económicos y sanitarios”, resume Blas García Cernuda, de la Asociación Vida Silvestre Ibérica, la única entidad que ha estudiado de forma específica este fenómeno en expansión. El informe cuenta que muchos particulares acuden a centros de recuperación de fauna, zoos o comercios para deshacerse de mascotas, pero al no contar estas entidades con capacidad para hacerse cargo de ellas, la mayoría acaba en el medio natural. García Cernuda lamenta que no hay registros ni cálculos del daño que provoca la liberación de mascotas.

Archiconocidas son las cotorras argentinas, cuya población crece a un ritmo del 20% anual, o las tortugas de Florida, arraigadas ya en toda España. Más reciente es el coatí, pequeño carnívoro americano que ya se ha establecido en la Sierra de Tramontana, en Mallorca. El Gobierno balear teme tanto su presión sobre otras especies que lo ha declarado cazable; ha pedido la colaboración ciudadana e informa de que puede llegar a atacar a crías de oveja. En Madrid, la Consejería de Medio Ambiente trampea mapaches, otro pequeño carnívoro, sin competencia en el medio terrestre y detectado también en otras comunidades. En el parque barcelonés de Collserola, los bosques están tomados por el Ruiseñor del Japón, colorido pajarillo procedente del Himalaya y sur de China. La lista podría alcanzar un centenar de nombres, algunos tan sugerentes como bengalí rojo o bulbul cafre, entre las aves, así como chanchito o gupi, entre los peces.

La amenaza de las plantas

Las plantas ornamentales importadas para jardines son aún más preocupantes. Una de las más recientes y temidas es el jacinto de agua. Nativa de la cuenca del río Amazonas, su tupido sistema radicular ha llegado a obstruir puntos del río Guadiana a su paso por Mérida, forzando el desembolso de siete millones de euros sólo en 2006. Y ha rebrotado. El Gobierno de Baleares lucha denodadamente contra la uña de gato, importada de Suráfrica para jardinería y sujeción de dunas; su expansión en las costas mediterráneas asfixia a congéneres y modifica el pH del suelo. Lo grave es que todos estos inquilinos han sido invitados legalmente y, de momento, siguen siendo legales.

La reciente Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad exige crear un Catálogo Nacional de Invasoras que cambiará su estatus. “El reglamento que lo desarrolle estará terminado en uno o dos años”, avanza Borja Heredia, jefe del Área de Conservación del Ministerio de Medio Ambiente, y subraya: “Probablemente se establecerán categorías de potencial peligrosidad, para que en función de ellas se determine el alcance de las medidas, la prohibición del comercio e incluso la obligación por parte de las Comunidades Autónomas de crear Planes de erradicación”.

Bernardo Zelletti , del Grupo Especialista en Invasiones Biológicas, celebra la llegada del catálogo, pero teme que pueda quedarse en una mera lista negra. Zelletti es partidario de aplicar el principio de precaución: “Habría que demostrar la inocencia de la especie antes de su introducción, y no al revés. El coste de la erradicación y el control a posteriori es elevadísimo”. Y concluye: “No se trata de prohibir todas las especies exóticas. Muchas de ellas aportan beneficios. No hay más que mirar los alimentos de nuestras mesas”.

 

Eladio Fdez-Galiano, experto del Consejo de Europa: «Hay que terminar con el tráfico»

¿Se conoce la magnitud real del problema?

No se sabe mucho, pero el problema es que especies que están ahí, un buen día se hacen mucho más invasivas y empiezan a dar problemas. Las especies exóticas han provocado muchas extinciones, sobre todo en islas, aunque no es tan grave en Europa.

¿España cumple sus compromisos?

España no es de los peores, ha desarrollado programas de erradicación, pero el problema va a crecer con el cambio climático; especies que antes morían, ahora pueden reproducirse bien. Hay que terminar con ese tráfico de mascotas salvajes que no tiene mucho sentido tener en casa.

¿Qué puede hacer Europa?

Para acabar con una de las lacras, que es el comercio, hay que atacar a la raíz, y en eso sólo tiene competencias la UE. Algún país ha limitado el tráfico de animales de compañía y los tribunales comunitarios le han dado la razón. España podría sumarse.

 

La dispersa legislación incluye la cárcel

No existe una normativa específica, ni europea ni nacional. Varios tratados internacionales abordan el tema de las especies exóticas invasoras (Convenio de Naciones Unidas sobre la Biodiversidad Biológica, Convenio de Berna del Consejo de Europa, CITES, directivas y reglamentos europeos sobre protección de fauna). En España, el Código Penal incluye penas de prisión de seis meses a dos años para el que introduzca o libere especies exóticas que alteren el equilibrio biológico. La fragmentación autonómica de las competencias en materia ambiental no facilita el intercambio de datos entre las comunidades. Sólo Andalucía dispone de una Estrategia contra la invasión de exóticas. 

 

Plantas exóticas y animales que invaden España

30% e los peces en aguas continentales españolas

Tres de cada 10 peces que nadan en aguas continentales de España pertenecen a especies introducidas en el territorio por la actividad humana.

3 millones de tortugas de Florida

Entre tres y cuatro millones de ejemplares de esta especie de anfibio, habitual como mascota, salen cada año de EEUU.

15% de especies vegetales en España

Corresponde a especies exóticas. En las Islas Canarias, el porcentaje alcanza el 33%.

123 especiesde plantas exóticas

Presentes en España causan algún tipo de daño ecológico o económico. Entre las más extendidas, el jacinto de agua y la uña de gato.

100 especies de aves exóticas

Han arraigado en España. Los anfibios naturalizados suman 15 y los reptiles superan los 30. Entre los mamíferos, mapaches y coatíes representan la avanzadilla.