Jueves, 17 de Enero de 2008

El circo creacionista: "Los eslabones de Darwin no existen"

Público se cuela en la Universidad de Barcelona para seguir la conferencia en que el doctor Tom Woodward cuestiona las teorías evolucionistas. 

Toni Polo ·17/01/2008 - 21:17h

El rostro de Darwin parece mirar extrañado a Tom Woodward (izquierda) y a Antonio Martínez. JOSÉ COLÓN

"Cómo se explica la aparición de fósiles marinos en alta montaña?" Turno de preguntas tras la primera conferencia del doctor Tom Woodward en Barcelona rebatiendo los postulados de Darwin sobre la evolución.

Woodward no ha querido defender en su discurso la teoría del creacionismo, porque sólo pretende "poner en evidencia los conocimientos actuales que ponen en tela de juicio el darwinismo". Y responde a la pregunta: "Existen dos teorías: la de que se debe a movimientos de rocas a lo largo del tiempo, o aquella en la que yo creo, que es la del Diluvio Universal". No se oye ningún murmullo en la sala de la Fira de Barcelona donde

Pero vayamos por partes. Presenta la conferencia Antonio Martínez, oftalmólogo y miembro de la Asociación de Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica (PSSI en sus siglas en inglés), organizadora de la gira por España de este movimiento antievolucionista que ha cuajado con fuerza en algunos sectores de Estados Unidos. "Nos hemos planteado la idoneidad del darwinismo clásico en el que fuimos educados", dice Martínez, para abrir boca.

Alguien no está de acuerdo. Alfonso Peres, un científico inquieto, ha venido para comprobar qué razones esgrimen, pero conforme Woodward avanza en su ponencia, lo van invadiendo los nervios. "Es un debate vano", me dice, con educación, en voz baja. "No hablan desde un punto de vista científico. Podríamos estar dándole vueltas a esto tres años y no avanzaríamos nada".

Woodward sigue con su discurso: "Los eslabones que propone Darwin no existen. La aparición humana fue abrupta, súbita, porque no hay restos que certifiquen ninguna evolución". Afonso se pellizca la barbilla, incrédulo: "Los registros fósiles no deben probar nada, no son una biblioteca", comenta. "Hay lo que hay. No se puede reconstruir un periódico entero con sólo dos trozos de páginas rotas..."

Mezcla de conceptos

Woodward explica ahora que el propio Darwin admitía fallos en su teoría y rebate las tesis de la mutación genética aleatoria como base de evolución alguna. "No puede decir eso", se queja el científico evolucionista. "Está mezclando lo que decía Darwin con las teorías neodarwinistas: Darwin nunca habló de mutación y no conocía ni el ADN ni el genoma..."

"El origen de la vida de Darwin...", habla Woodward. "No, no, no", rebate Alfonso. "Darwin nunca habló del origen de la vida, lo veía demasiado complicado y en su época [mediados del siglo XIX] no tenía medios para estudiarlo. Siempre fue consciente de que su teoría presentaba fallos".
Pero lo que más indigna a Alfonso es el tono de la conferencia. "Venía a ver qué tipo de argumentos aportan en su discurso y me quedo tranquilo. Lo que me preocupa es que veo mucha mala intención", me explica. " Expone cuestiones confusas, muchas medias verdades que me temo que no provienen de la ignorancia sino de las ganas de confundir".

Claro que no todos coinciden con Alfonso. Al contrario, en la sala se le ha escuchado con mucho interés. Miquas, un joven estudiante de medicina, agradece las explicaciones de Woodward. "Se da por sentada la teoría de la evolución. Yo soy cristiano y mi fe me lleva a compartir las tesis creacionistas, que no están demostradas como tampoco lo están las tesis contrarias".

Materia creada por Dios

Otros asistentes, como Marcel y Cecília, evangélicos practicantes, dicen todo lo que Woodward no quiso decir: "Creemos que somos materia creada por Dios, con sentimientos, espíritu e inteligencia que nos distingue de los demás animales". Así de claro lo tienen. El hombre parece dispuesto a aceptar que en vez de un diluvio se produjo un corrimiento de tierra a partir de terremotos. "Qué dices terremotos, fue un diluvio y ya está", le espeta indignada su mujer.

Al final todos se van contentos a casa. La mayoría han escuchado lo que querían, que el hombre no viene del mono de Darwin. Y es que las verdades a veces escuecen demasiado.

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