Jueves, 17 de Enero de 2008

El peligro del andamio

Los trabajadores de la construcción sufren uno de cada tres siniestros laborales

PÚBLICO.ES ·17/01/2008 - 20:41h

La mayoría de los accidentes mortales del sector se produce por caídas. Guillermo Sanz.

Siempre cambiando de contrato, de centro de trabajo, de función, de empresa, de turno... Los obreros de la construcción, víctimas de uno de cada tres accidentes laborales que se registra en España, están curados de espanto.

Sus jefes ya no están en las grandes constructoras. Éstas prefieren contar con empleados de cuello blanco y subcontratar a empresas que se responsabilicen de los de mono azul. Es ahí, en las subcontratas, donde muchas veces empieza la chapuza: temporalidad, condiciones extremas de trabajo, insuficientes medidas de seguridad, falta de especialización...

Cuando coinciden estas circunstancias se multiplican las caídas desde andamios y ascensores (que suponen el 45% de los siniestros mortales del sector), aumentan los enterramientos en zanjas, los golpes y los atropellos con maquinaria.

Los profesionales de la construcción son los más castigados: sufren el 33% de los accidentes. Sólo entre los meses de enero y noviembre del pasado año, 273.173 operarios se vieron en esta situación, 2.859 de ellos sufrieron heridas graves y 266 fallecieron. A pesar de lo llamativo de las cifras, se ha producido un descenso en comparación con los años anteriores. Saturnino Gil, secretario de Salud Laboral de UGT, cree que la situación está mejorando gracias al diálogo social y a las medidas promovidas por los sindicatos como las destinadas a atajar la subcontratación.

Prisas electoralistas

En los accidentes, además de las condiciones laborales de los trabajadores y las medidas de seguridad, a veces influyen otros factores. La ansiedad de los políticos por cortar cintas en períodos preelectorales tiene como primera consecuencia la imposición por parte de las empresas de largos turnos de trabajo y ritmos acelerados. Todo ello aumenta el riesgo.

En cuanto al perfil de los trabajadores susceptibles de caer del andamio, las estadísticas reflejan que las principales víctimas son hombres jóvenes. Sin embargo, Vicente Sánchez, secretario de Salud Laboral de CC.OO., defiende que los siniestros de la construcción "no entienden de género, de edad ni tampoco de nacionalidad".

Las mujeres, los mayores y los inmigrantes tienen las mismas probabilidades de ser víctimas de un siniestro. De hecho los padecen, lo que ocurre es que, salvo los extranjeros, representan una pequeña parte de los profesionales que trabajan en el tajo.

Para reducir los accidentes en el sector, los sindicatos consideran fundamental atajar la subcontratación, aumentar las medidas de seguridad y agilizar las "lentas" inspecciones de las obras.

 



«Mi jefe ocultó que me quedé enterrado en una zanja»


Hace dos años, un experto en “triquiñuelas” contrató a Carlos. Nunca le hizo indefinido. Él siempre trabajó a destajo. “Se las sabía todas”, asegura este ecuatoriano especializado en cimentar bordillos.

El 24 de septiembre estaba nivelando una zanja de 2,20 metros sin seguridad cuando quedó sepultado. El 90% de los trabajadores que quedan atrapados no vive para contarlo. A él le desenterraron con con una excavadora, pero su mano derecha quedó malherida.

El jefe de Carlos se puso nervioso y le presionó para no contar la verdad. “Al llegar a la mutua, no se separó de mí. Me diagnosticaron una fractura y les tuve que contar que un terrón me cayó encima. Después, él mintió al seguro: ocultó que me quedé enterrado en una zanja”.

A principios de año, su jefe le llamó para pagarle los atrasos, pero cuando se vieron le pidió que firmara su baja voluntaria. Así se ahorraría la Seguridad Social. “Dijo que no tendría problemas con el dinero de la mutua y firmé, pero todo resultó ser una mentira”, denuncia. 


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