Jueves, 17 de Enero de 2008

El cierre alemán de Nokia reabre el debate de la deslocalización

La empresa finlandesa se va a Transilvania tras recibir 88 millones de euros

GUILLEM SANS MORA ·17/01/2008 - 18:44h

Nokia está consiguiendo en Alemania lo que promete su eslogan publicitario: "Connecting People". Pero a quienes está conectando es a los enemigos de las subvenciones públicas a empresas, que de repente son legión. La causa de esta creciente corriente de opinión es que el fabricante finlandés de teléfonos móviles anunció el martes pasado el cierre de su planta de Bochum, en el Land alemán de Renania del Norte-Westfalia, para trasladar la producción a Hungría y a Cluj, una ciudad de la región rumana de Transilvania.

Como consecuencia de ello, de aquí a mediados de año 2.300 empleados de Bochum se quedarán sin trabajo. Y no sólo ellos: también otros 2.200 trabajadores temporales y de empresas de suministros.

El problema es que Nokia recibió 88 millones de euros del Estado alemán para mantener su planta de Bochum. Al ex ministro renano de Economía Harald Schartau, que la empresa se beneficie de fondos públicos y luego huya con cajas destempladas le parece "una forma muy ruda de capitalismo primitivo". Y el vicepresidente del Bundestag Hermann Otto Solms, un político liberal, habla directamente de "una cerdada".

El escándalo ha generado reacciones en contra de los incentivos a la instalación de empresas. Alfred Boss, experto en política fiscal del Instituto de Economía Mundial (IfW) de Kiel, cree que las subvenciones son en general dinero perdido, porque no sirven para mantener a la larga puestos de trabajo. y abogó ayer en el diario Bild por eliminar por completo esas ayudas de aquí a 2018. Boss cifra en 145.000 millones de euros las ayudas financieras y rebajas fiscales a empresas que abonó en 2007 el Estado alemán.

También se sospecha que Nokia podría seguir beneficiándose de subvenciones. Según el diario regional Westdeutsche Allgemeine Zeitung, el fabricante finlandés lleva preparando el traslado de su producción alemana a Transilvania desde 2006, y el año pasado llegaron a Cluj 33 millones de euros de procedencia indeterminada para subvencionar el nuevo Nokia Village. La Comisión Europea asegura que no se ha subvencionado ninguna deslocalización.

El fabricante de teléfonos no parece muy impresionado por los posibles daños de imagen de su decisión. El primer ministro renano, Jürgen Ruttgers, anunció su intención de negociar con Nokia para salvar la fábrica de Bochum. Respuesta del consorcio: no hay nada que negociar.

La decisión de trasladar la producción al este de Europa está "muy pensada", respondió ayer en Helsinki la portavoz de Nokia, Arja Suominen. Cuatro de cada diez teléfonos móviles que se venden en todo el mundo son aparatos de Nokia. El consorcio emplea a alrededor de 113.000 personas en todo el mundo. En 2006 obtuvo unos beneficios de 3.600 millones.