Jueves, 17 de Enero de 2008

Líderes del PP temen la pérdida de votos

"Puede que haya alguien que esté preparando la sucesión", confiesa Basagoiti. Dirigentes del partido creen que Aguirre inició la campaña para sustituir a Rajoy. 

MARÍA JESÚS GÜEMES ·17/01/2008 - 18:09h

Mariano Rajoy junto a Pizarro, su fichaje estrella.

La decisión de no incluir a Gallardón en las listas le puede salir caro al presidente del PP, Mariano Rajoy. Así al menos lo creen algunos de los históricos de su formación como Manuel Fraga, quien ha asegurado que esta exclusión "le hará perder muchos votos al partido".

No es al único que se lo parece. Al presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, también piensa que les puede costar el Gobierno el hecho de que todo el mundo esté pensando "en sus cuestiones de colocarse aquí o allí".

El líder vasco considera que hay "algo de irresponsabilidad" en algunos de sus compañeros de filas. En una entrevista a Radio Nacional confesó que puede que "haya alguien que esté preparando la sustitución, pero puede que haya alguien también que se esté intentando colocar para cuando Mariano sea presidente y que le hagan ministro o ministra" y le sitúen en un puesto. La reflexión pública de Basagoiti se extiende por el PP.

Pero hay otras que se realizan en voz baja. Algunos se preguntan ahora: ¿qué pasará si Rajoy pierde? En el partido se barajan tres escenarios: se queda, dimite o le echan.

Sus más estrechos colaboradores apuestan por lo primero. De hecho, él lleva meses anunciándolo por si acaso. En más de una entrevista ha repetido que se considera con "ganas para volver a intentarlo" si no consigue ganar.

Los suyos creen que cumplirá su palabra. Recuerdan que José María Aznar no logró alcanzar el Gobierno hasta la tercera ocasión y que ésta es sólo la segunda vez que Rajoy se presenta como candidato. Además insisten en que en 2004 Rajoy se presentó con la herencia de Aznar y perdió por él. Ahora es, dicen, cuando realmente se la juega por sí mismo. No es lo único.

El mayor argumento que esgrimen es que su marcha podría desatar una guerra entre familias y una crisis interna sin precedentes. Ante la amenaza de ruptura y división se puede llegar a aplicar aquel viejo refrán que dice "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". En cualquier caso, tendría que esperar hasta el XVI Congreso, que no se celebró el otoño pasado, para ser ratificado por los suyos.

De todos modos, Rajoy permanecerá en el partido si su derrota en escaños es mínima. Desde luego, todos asumen que si la distancia es considerable presentaría su dimisión la misma noche electoral.

Que le echen

Lo peor que le puede pasar es que él desee seguir y no se lo permitan.

Desde luego, hay quien interpreta el órdago de Esperanza Aguirre como una auténtica declaración de guerra y como el inicio de la campaña para la sucesión de Rajoy. Ella puede ser la que mejores cartas presente en estos momentos, pero convendría no desestimar tampoco a los barones regionales.

Contrariamente a lo que sucedía con Aznar, Rajoy ha venido alentando a sus dirigentes territoriales. Le han servido para hacer oposición a Zapatero. Pero, al mismo tiempo, han ido ganado fortaleza propia. Por eso, si lo ven necesario, puede que llegado el momento se arriesguen a dar el paso. De todos ellos, Francisco Camps es el mejor situado en la parrilla de salida. El presidente de la Comunidad Valenciana ha logrado imponer a Esteban González Pons como número uno por Valencia en lugar de Eduardo Zaplana.

De todos modos, dentro del partido existe una corriente que está convencida de que si Rajoy se marcha a su casa lo mejor será "iniciar una nueva etapa" y que surja el Zapatero del PP.

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