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Lunes, 13 de Junio de 2011

La mortalidad no sería mayor en amantes del café con cardiopatía

Reuters ·13/06/2011 - 16:39h

Por Amy Norton

Las mujeres con enfermedad cardíaca que beben algunas tazas de café por día vivirían tanto como las que evitan la infusión, según publica American Journal of Clinical Nutrition.

En teoría, el café podría ser un problema porque posee cafeína y otras sustancias que pueden elevar la presión o tener otros efectos negativos en el sistema cardiovascular.

Pero algunas investigaciones habían hallado que los bebedores de café no tenían riesgo de sufrir un segundo infarto o muerte prematura. Y otras hasta identificaron un efecto protector.

En el nuevo estudio, sobre casi 12.000 enfermeras estadounidenses con enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular (ACV), las que bebían café con regularidad no fueron más propensas a morir que las que no tomaban la infusión durante los más de 20 años que duró el seguimiento.

El equipo no halló relación alguna entre el consumo de café y el riesgo de morir por un infarto, un ACV u otra causa, aún en las consumidoras de cuatro o más tazas diarias.

"Esto sugiere que las pacientes con enfermedad cardiovascular podrían beber café, aunque lo mejor sería replicar estos resultados en otras poblaciones", dijo la autora principal, doctora Esther López-García, de la Universidad Autónoma de Madrid, en España.

Uno de los problemas de generalizar estos resultados, explicó, es que todas las participantes eran enfermeras, por lo que no representarían a todas las mujeres con cardiopatías.

Tampoco se pudo descartar al café como causa posible de trastornos cardiovasculares, por lo menos en algunos casos.

"El estudio sí demuestra que, en la población general, no existe un daño o un beneficio evidentes por consumir café después de un infarto", dijo Ahmed El-Sohemy, de la University of Toronto y experto en la relación entre el consumo de café y la salud cardíaca.

Es que, agregó, el efecto de la cafeína depende del individuo. Estudios recientes señalaron la importancia de la genética, indicó El-Sohemy a Reuters Health.

Por ejemplo, algunos trabajos asociaron el consumo de café con un aumento del riesgo de desarrollar hipertensión en personas que tienen un metabolismo naturalmente lento de la cafeína o viceversa: a mayor consumo de café, menor riesgo cardíaco.

"El estudio no nos dice en quiénes el café sería dañino o beneficioso", agregó El-Sohemy.

Los resultados surgieron del Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses' Health Study), que siguió a 100.000 enfermeras desde 1976. Los autores del nuevo estudio se concentraron en 11.697 mujeres que desarrollaron enfermedad cardíaca o tuvieron un ACV entre 1976 y el 2002.

El 62 por ciento de las enfermeras siguió bebiendo café con cafeína después del diagnóstico.

En total, 1.159 mujeres murieron en el 2004. El riesgo no fue mayor en las bebedoras de café, incluidas las que consumían por lo menos cuatro tazas de café diarias.

Para los autores, es posible que las mujeres con peor estado de salud optaran por evitar el café cafeinado, aunque no hallaron pruebas de que un cambio del hábito después de la complicación cardíaca o del ACV pudiera explicar los resultados.

Tras considerar factores como la edad, el peso, la hipertensión y la diabetes, el equipo no halló relación alguna entre el consumo de café y el riesgo de morir.

Los resultados, dijo López-García, "respaldan la idea" de que las personas con enfermedad cardíaca que beben café no deberían dejar de hacerlo.

Pero también recomendó consultar al médico, en especial si se tiene hipertensión descontrolada u otras enfermedades que la cafeína puede agravar, como los trastornos del sueño o la ansiedad.

El-Sohemy fue aún más cauto. Consideró difícil recomendar cuál es el nivel seguro de consumo debido a las variaciones genéticas del metabolismo de la cafeína.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 11 de mayo del 2011