Archivo de Público
Jueves, 9 de Junio de 2011

La Vitrina de Bob Pop

·09/06/2011 - 08:54h

EFE - Desde anteayer, Getaria no solo rinde homenaje a Juan Salvador Elcano con una estatua sino a otro de sus ilustres paisanos, el modisto Balenciaga, que al fin tiene su museo tras años de raros trapicheos, estafas y chulazos a la fuga. En la inauguración del nuevo Museo Balenciaga pudimos ver, juntos y revueltos, a la reina Sofía (a quien saludó muy cariñoso su exyerno Jaime de Marichalar, que también estaba allí) junto al lehendakari Patxi López, al modisto Hubert de Givenchy, claramente intimidado por el cardado de Naty Abascal mientras la nieta del dictador Franco, Carmen Martínez Bordiú –que se casó con su Borbón vestida de Balenciaga– cruzaba la escena en segundo plano. Al sarao conmemorativo asistieron también modistos españoles de mediana edad, la ministra González Sinde y hasta críticas internacionales de moda.


Los príncipes de Holanda, Máxima y Guillermo se pagaron en 2010 un casoplón en Mozambique con dinero que sacaron de una cuenta en la isla de Jersey (paraíso fiscal), casa que venderían al cabo de unos meses. El asunto salió a la luz ayer gracias a la prensa holandesa, y el gobierno del país anda enfadadísimo. ¿Por el escaso patriotismo fiscal de sus príncipes? NO: porque se hayan publicado unas informaciones secretas. ¡Qué maravilla!


AFP - El actor sigue con su plan de redención pública y tras contar con la inestimable ayuda de su amiga Jodie Foster, ahora ha decidido ir un paso más allá y apuntarse a la moda caritativa con cámaras y flashes para lo cual ha elegido un hospital infantil en Guatemala al que también ha entregado una donación que, seguramente, le ha salido mucho más económica que una campaña de relaciones públicas para lavar su imagen de maltratador y que, además, desgrava.


El cocinero de las estrellas (Michelin) anunció ayer en un periódico que será el encargado de cocinar el convite de boda de Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock del mes que viene, para el cual el príncipe monegasco le ha pedido ‘algo que se parezca a él y a su futura mujer’. Vamos que ni picantes, ni salsas para mojar, ni aperitivos salados...