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Lunes, 6 de Junio de 2011

Asocian uso pediátrico de Gleevec con alteración del crecimiento

Reuters ·06/06/2011 - 17:52h

Por Amy Norton

Los niños con una forma rara de leucemia infantil tratados con Gleevec verían retrasado su crecimiento, por lo menos si empiezan a tomar el fármaco antes de la pubertad, sugiere un nuevo estudio.

Los resultados, publicados en Journal of Pediatrics, confirman hallazgos previos sobre los efectos del Gleevec, que se utiliza para tratar la leucemia mielógena crónica o LMC.

Pero también sugieren que los efectos se limitarían a los niños que aun no llegaron a la pubertad y que algunos chicos alcanzarían el crecimiento normal en la pubertad.

La LMC es un cáncer que comienza en las células que forman la sangre de la médula ósea. En Estados Unidos, se les diagnostica a unas 4.600 personas por año, sobre todo a adultos mayores. Rara vez afecta a los niños (un 2 a un 4 por ciento de los casos).

Gleevec (imatinib) es la terapia de primera elección para la LMC desde el 2001. No cura el cáncer, pero inhibe una proteína específica que promueve el crecimiento y la diseminación de la LMC. Los pacientes toman el fármaco indefinidamente para prevenir su avance.

Los efectos potenciales de Gleevec en el crecimiento infantil no modificarán su lugar como tratamiento de primera elección para la LMC, según la doctora Sonali Smith, profesora asociada de la University of Chicago que no participó del estudio.

"Es una terapia estandarizada para niños y adultos con LMC", dijo Smith, experta en linfomas e integrante de la Comisión de Comunicaciones de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica.

Pero agregó: "Los padres deberían por lo menos saber que sus hijos podrían sufrir de un retraso del crecimiento y que podrían superarlo en la pubertad".

El fabricante del fármaco, Novartis, agregó en el 2010 la lista de efectos potenciales en el crecimiento infantil en la información que acompaña al producto.

Dado que Gleevec está disponible desde no hace mucho y que la LMC es rara en los niños, no hay demasiada información sobre posibles efectos a largo plazo en pediatría.

El equipo de Haruko Shima, de la Universidad de Keio, en Tokio, analizó las historias clínicas de 48 niños con LMC.

Todos los pacientes habían comenzado a tomar el fármaco como terapia de primera línea entre el 2001 y el 2006. La mayoría tuvo algún grado de desaceleración del crecimiento con el uso de la medicación.

Los autores les midieron la altura a los niños antes de comenzar el fármaco y a diario durante el tratamiento. Luego, calcularon cuánto se desviaba cada niño del valor promedio para la edad y el sexo.

En general, una altura superior a 2 "desviaciones estándares" por debajo del valor promedio sería considerada "alterada", según la Organización Mundial de la Salud.

La mitad de los usuarios de Gleevec estaba alrededor de 0,5 desviaciones estándares por debajo del valor promedio para la edad y el sexo, incluido un tercio que estaba más de 1 desviación estándar bajo esa cifra.

Luego, el equipo halló que el efecto en la altura estaba limitado a los 27 niños que habían comenzado a utilizar Gleevec antes de la pubertad. Y hubo algunos signos de que, cuando los niños pasaban por esa etapa, los efectos en el crecimiento desaparecían.

De los ocho niños que los autores pudieron seguir por más tiempo, cuatro compensaron el crecimiento en la pubertad aunque seguían tomando Gleevec.

Ese resultado, según Smith, ofrece "alguna confirmación", aunque la autora recordó que se trata de una cantidad pequeña de niños y aun significa que la mitad no tuvo un crecimiento compensado.

Se desconoce por qué Gleevec alteraría el crecimiento infantil; una posibilidad, según el equipo, es que afecta las placas de crecimiento en los huesos. Durante la pubertad, cuando el crecimiento depende de las hormonas sexuales, el fármaco tendría bajo impacto.

Existen dos nuevos medicamentos de la misma clase que Gleevec, conocida como inhibidores de la tirosina quinasa, que inhiben enzimas específicas de las células de la LMC que permiten que el cáncer crezca.

Esas dos medicinas, dasatinib (Sprycel) y nilotinib (Tasigna), son más potentes que su primo mayor y, durante varios años, se utilizaron en pacientes en los que el cáncer deja de responder al Gleevec. Recientemente, se los aprobó como tratamientos de primera línea.

FUENTE: Journal of Pediatrics, online 18 de mayo del 2011