Jueves, 17 de Enero de 2008

Cómo afrontar tarde y mal una crisis

Los cinco errores que han provocado que el conflicto le estalle en las manos a Rajoy

FERNANDO GAREA ·17/01/2008 - 07:19h

Mariano Rajoy, ayer, durante su visita al CDT de Alicante. EFE

Una vez más, cuando más aturdido está el Gobierno, el PP acude presto al rescate con sus propios errores.

Zapatero se enredó el fin de semana con las conversaciones con ETA y dio oxígeno al PP para evitar conscientemente que el asunto saliera en campaña y el PSOE, alicaído, reaccionó con despiste a la sorpresa de Pizarro.

El miércoles, la crisis de Gallardón cambió el sentido de la montaña rusa de las euforias electorales. La tempestad del PP se ha avivado por los errores de su líder, admitidos por destacados dirigentes:

1.- Manejo de los tiempos

Nadie en el PP entiende la gestión que ha hecho Rajoy. Nadie critica que haya optado por dejar fuera de las listas a Gallardón, pero nadie comprende que haya esperado hasta el último momento para afrontar una crisis inevitable.

Con Pizarro dio imagen de ganador, pero la filtración le alteró los planes

Tanto si Rajoy quería a Gallardón en las listas como si no lo quería sabía hace seis meses que tenía un problema que requería una decisión. El lío de anteayer hubiera sido menos lío en agosto que a mes y medio de las elecciones, incluso aunque hubiera terminado igual.

En contra de lo que ha hecho el PSOE, Rajoy optó por avanzar el programa y aplazar el anuncio de las listas, manteniendo en vilo a docenas de personas que desconocían su futuro en los próximos cuatro años y dejando a un lado a todo el partido. La bomba le ha explotado en las manos.

2.- Mata el ‘efecto Pizarro’

La falta de control de los tiempos le ha tapado la hábil maniobra del fichaje de Pizarro. Dirigentes del PP coinciden en que lo mejor del golpe de efecto de Pizarro es que da imagen de partido ganador por el que alguien está dispuesto a dejarlo todo. El PSOE, aturdido, reaccionó como pollo sin cabeza, con argumentos como el de descalificar al empresario rico, dato que no influye en potenciales votantes del PP.

Fuentes de Génova explican que Rajoy pretendía utilizar a Pizarro como antídoto de la exclusión de Gallardón y que la filtración descontrolada en la SER ha alterado sus planes. En todo caso, es el riesgo de apurar hasta el último momento la resolución de la crisis.

Forzó la reunión con ambos a la vez, lo que hacía imposible el acuerdo

También se tapa una decisión positiva como la inclusión de un grupo de dirigentes jóvenes como cabezas de lista que renovará el grupo parlamentario. Por ejemplo, Carlos Floriano y Esteban González Pons, entre otros.

En 2004, Rajoy no tuvo margen de maniobra para hacer las listas que quería y, dando por hecho que ganaría, dejó fuera a jóvenes que ocupaban cargos intermedios y que no podían abandonar para ser candidatos. Algunos dejaron la política y la mayoría encontró acomodo en los gobiernos autonómicos.

La decisión de la crisis da, por el contrario, una imagen de Rajoy preso de los sectores más duros del partido o de medios de comunicación más extremos. En estos meses, el líder del PP no ha hecho nada por frenar esa tensión entre medios de su espectro político.

3.- La reunión entre los tres

Obviamente, Rajoy quería evitar la imagen de futuro perdedor y lo logró en parte con Pizarro, pero la reunión del martes por la tarde es lo más parecido a los herederos repartiéndose los bienes, con el testador aún de cuerpo presente.

Con todos juntos y sin preparación previa, era imposible la solución, aunque un dirigente del PP asegura que Rajoy lo hizo conscientemente para hacerles pagar a los dos un precio. “Está harto de la legislatura que le han dado”, se asegura en Génova, aunque el resultado es la imagen de debilidad.

Ha marginado a todo el partido en la elaboración de las listas 

4.- La forma de comunicarlo

Quizás para eso, para hacerles pagar un precio, quiso Rajoy que el comunicado oficial diera por cierto, de forma implícita, que los dos querían ser candidatos, aunque los de Esperanza Aguirre lo niegan.

5.- Aceptar otros alcaldes

Para completar la humillación, Rajoy permitió que sí haya seis cabezas de lista que son alcaldes. Por ejemplo, los de Don Benito (Badajoz), Tomelloso (Ciudad Real), Cádiz, Burgos, Oviedo y Cartagena (Murcia).

Si Gallardón debe dedicarse en exclusiva a Madrid, ciudad sede del Congreso de los Diputados, ¿por qué Gabino de Lorenzo, por ejemplo, puede desplazarse de Oviedo a la capital tres días por semana para acudir a los plenos de la Cámara?

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