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Miércoles, 1 de Junio de 2011

Muchos dijeron que tomarían placebo para tratar la depresión

Reuters ·01/06/2011 - 15:41h

Por Rob Goodier

Después de todo, el placebo sería un tratamiento culturalmente aceptable, según una nueva encuesta.

Luego de explicarles el efecto placebo a 344 estudiantes universitarios de Israel, 243 (el 70 por ciento) dijeron que aceptarían dejar que el médico les recete un placebo para tratar la depresión.

Y 248 (el 73 por ciento) consentirían el uso de placebo para otras enfermedades, afirmó un equipo durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

"El objetivo del estudio fue sólo avanzar en el debate sobre este tema. El uso de placebo está prohibido en la práctica clínica del mundo occidental. Aun así, este principio ético básico no se justifica necesariamente en todas las patologías y en cada paciente", dijo Uri Nitzan, que dirigió el estudio del Centro de Salud Mental Shalvata, en Israel.

Los placebos pueden tratar la depresión en un 30 por ciento de los pacientes, según Nitzan, pero su efectividad disminuye a la mitad si los pacientes saben qué están tomando.

A los estudiantes se les informó el "truco" que haría el médico y el 88 por ciento (297) opinó que el doctor no actuaría engañosamente.

No sorprende que estudiantes sanos acepten el tratamiento, pero un estudio complementario del mismo equipo sobre pacientes deprimidos obtuvo el mismo resultado: el 60 por ciento consintió tomar placebo como tratamiento de primera elección para la depresión leve a moderada.

Una encuesta entre los miembros de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia reveló que el 56 por ciento de 412 doctores había utilizado un placebo en la práctica clínica.

Los placebos tienen efectos psicológicos y físicos, según el 85 por ciento de los encuestados, y sólo un 8 por ciento respondió que habría que prohibir su uso, según el estudio publicado en octubre del 2010 en Family Medicine.

Otro sondeo realizado en Suiza reveló que el 90 por ciento de los médicos participantes había recomendado un tratamiento con efectos no específicos.

Sin embargo, las opiniones de los pacientes no fueron iguales que las de los estudiantes de Israel: más de dos tercios esperaría que el médico les informe cuando una terapia es no específica.

Al 54 por ciento no le gustaría que el tratamiento fuera una píldora de azúcar, mientras que el 44 por ciento rechazaría un tratamiento no probado, como un remedio herbáceo, según publicó en febrero British Journal of General Practice.

Y, si se tiene en cuenta que meta-análisis recientes demostraron que los antidepresivos son algo más efectivos que el placebo en algunos pacientes, el placebo sería una opción más segura, comentó Charlotte Blease, filósofa de la Queen's University, en Belfast, Irlanda, y autora de un ensayo sobre el tema en la edición de enero de Journal of Medical Ethics.

El mero hecho de que pacientes con depresión crean que una intervención los ayudará es un signo de que recuperaron la esperanza y están camino a la recuperación, comentó Blease.

De cualquier modo, dijo Nitzan, la gran cantidad de personas que en el estudio respondió que tomaría un placebo debería llevar a los cuidadores a reconsiderar la legitimidad del "tratamiento".