Miércoles, 16 de Enero de 2008

La lideresa ya manda en el PP

Esperanza Aguirre hace una demostración de fuerza para el día después de las elecciones

FERNANDO GAREA ·16/01/2008 - 23:57h

Esperanza Aguirre, que se calificó hace poco a sí misma de lideresa del PP, ha hecho toda una demostración de fuerza. Tanto que del episodio sale como única colocada en la línea de salida de la sucesión para el 10 de marzo, para el caso de que Rajoy pierda.

No obstante, su fortaleza está ligeramente recortada por algún desgaste interno en función de qué versión de la reunión del martes se dé por buena. Así, varios dirigentes del PP consultados, aunque estaban en contra de la presencia de Gallardón en las listas, aseguran que la presidenta de Madrid se extralimitó si es que llegó a plantear a Rajoy el órdago de dimitir para ser diputada.

Aguirre niega esta versión y asegura que se limitó a ofrecerse para apoyar también a Rajoy, sin llegar a plantear su dimisión como presidenta autonómica. Su problema es que el comunicado oficial del PP da por buena de forma implícita la versión del órdago. Si hubiera sido así, Aguirre puso a Rajoy en la imposible disyuntiva de fulminar a Gallardón o abrir una crisis en la Comunidad e ir a las elecciones escoltado en la lista por sus dos herederos, esperando su fallecimiento político. El líder del PP sólo pudo elegir la primera opción, pero salió muy debilitado por aparecer como supeditado a la fuerza arrolladora de Esperanza Aguirre.

Por disciplina o por no tener su fuerza, Zaplana, después de partirse el pecho toda la legislatura, ha aceptado sin rechistar que Camps le vete como cabeza de lista de Valencia y que ponga a su bestia negra al frente de la candidatura. La presidenta de la Comunidad considera que, en el caso de que Rajoy vuelva a perder, no es impedimento no ser diputada para ser líder (o lideresa) de la oposición. Ya se las ha apañado para serlo casi como presidenta de Madrid durante cuatro años y le favorece la decisión de Zapatero de revitalizar el Senado.

Oposición desde el Senado

El cálculo de Aguirre y de muchos hooligans que la jalean desde dentro y fuera del partido pasaría por ser senadora por designación autonómica y, de esa forma, debatir una vez al mes con Zapatero en la Cámara Alta.En el Senado esos debates no tienen límite de tiempo y, de hecho, han lanzado al estrellato a Pío García Escudero en los últimos cuatro años. En 2005, el interminable debate sobre el estado de las autonomías del Senado terminó por tener como título final el del enfrentamiento, de tú a tú, entre Zapatero y Aguirre.

Aguirre tiene el apoyo de la inmensa mayoría del partido y de sectores tan relevantes como el de los barones regionales del PP, el de Rodrigo Rato y Aznar, el de medios de comunicación influyentes y empresarios. Ostenta el control absoluto del PP de Madrid y tiene un equipo amplio, reconocido, fiel, peleón e influyente: Ignacio González, Alfredo Prada, Javier Fernández Lasquety, Lucía Figar, Juan José Guemes, Manuel Lamela, Francisco Granados, Isabel Gallego... De hecho, ha tenido la habilidad de dar cobijo y protección a los caídos del 14-M, procedentes de diversos sectores.

Con 55 años, tiene uno de los currículos más largos de la política española: concejal de Madrid, ministra de Educación y de Cultura, presidenta del Senado, diputada y presidenta de la Comunidad. Se define y ejerce como liberal y en lo personal tiene un punto acentuado de descaro, juega al golf y es fumadora de puros.