Miércoles, 16 de Enero de 2008

Rajoy queda tocado y el alcalde reconoce su derrota

El líder del PP se proclama "independiente", pero todos los hechos cuestionan su autoridad

MARÍA JESÚS GÜEMES ·16/01/2008 - 22:18h

En una conferencia sobre autónomos, Mariano Rajoy reivindicó su autonomía. El presidente del PP garantizaba ante su auditorio su independencia y la de su partido asegurando que él no depende más que "de la gente de la calle y de los españoles" y que sólo a ellos les dará "explicaciones".

"No dependemos más, yo al menos no dependo más, que de aquellas personas que no conozco de nada y que ellas no me conocen a mi", dijo el líder conservador. Sus palabras, a dos meses de las elecciones, más que fortaleza mostraban un síntoma de debilidad. Nadie proclama lo que es obvio.

Además, desde el entorno de Rajoy se esmeraban por vender su actuación como un auténtico "golpe de autoridad". Pero lo único que se desprendía del resultado era justo lo contrario. Esperanza Aguirre es la única vencedora de esta contienda al lograr sus objetivos y conseguir que Gallardón no vaya en las listas por Madrid, aunque sí lo hagan otros seis alcaldes.

La imagen de Rajoy también sale trastocada de la propia escenificación de los acontecimientos. El hecho de que los dos dirigentes madrileños le transmitieran su interés por estar en las listas demuestra su interés por convertirse en el futuro en los sucesores de Rajoy y proyecta el mensaje de que ni ellos mismos confían en la victoria de su líder, según admiten diversas fuentes del PP.

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"Derrotado". Con un "sentimiento de mucha tristeza". Así es como dijo encontrarse ayer el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. En su equipo empleaban otra palabra más vulgar pero, sin lugar a dudas, más descriptiva de su estado actual de ánimo: "Jodido". Esa ese la sensación que tienen todos aquellos que le observan y, desde luego, la imagen que él transmitió en público.

Por el momento, el alcalde ha postergado la decisión sobre su abandono de la Alcaldía de Madrid, como le anunció a Rajoy durante la tensa reunión que mantuvieron el martes. Gallardón afirmó ayer que será después de las elecciones generales del 9-M cuando abrirá un "periodo de reflexión personal" sobre su futuro político. Gallardón comentó que en este terreno unas veces "se gana y otras se pierde". Estaba claro en que bando se veía él tras reconocer que le habían frustrado "la ilusión" que arrastraba desde hace años.

Pero en su partido, mientras unos le piden que reconsidere la situación, otros no comprenden su marcha atrás. ¿Se va, se queda, se espera? Tienen la sensación de que su reacción fue fruto de un "calentón" y que ahora se arrepiente. No ven bien que ahora matice sus primeras declaraciones. "Si lo dices lo haces y si no, no lo digas. Ha quedado fatal", comenta un diputado. A la mayoría le cuesta creer que deje la política.
Desde las filas del PP aseguran que el alcalde está actuando del mismo modo que cuando perdió el pulso por hacerse con el control del partido de Madrid frente a Aguirre. Recuerdan que por aquel entonces "también amenazó con irse, se hizo la víctima durante un tiempo y ahí sigue".

"Esta vez se va"

A un sector le parece mal que condicione su futuro a lo que pase en la cita con las urnas. "¿Qué quiere?", se preguntan. "¿Cree que, si gana, Rajoy le compensará con un ministerio? ¿O que si pierde, aún tiene posibilidades?", son algunas de las cuestiones que surgen. Sólo sus colaboradores le ven tremendamente afectado y creen que cumplirá su palabra. "Esta vez se va de todas, todas", afirman. Creen que si no lo hace ahora es para no perjudicar los intereses electorales de su partido. Al estudiar los hipóteticos escenarios que se le presentan, están convencidos de que Gallardón ya no tiene nada que hacer. "Sólo habría una salida digna. Que ganaramos y para las elecciones europeas le mandaran para Bruselas como comisiario europeo", medita uno de sus concejales.
Le buscan una vía porque en cuestión de horas han visto como se le han cerrado todas las puertas: las del Congreso y las del partido.