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Lunes, 30 de Mayo de 2011

Militares desertores en Yemen instan a abandonar a Saleh

Miembros de Al Qaeda se hacen con el control de la ciudad de Zinjibar, al sur del país

REUTERS ·30/05/2011 - 01:00h

"Vete", le pide a Saleh un manifestante en Yemen. EFE

Una unidad disidente del Ejército yemení instó ayer a otros miembros de las Fuerzas Armadas a retirar su apoyo al presidente, Alí Abdulá Saleh, y forzar así su caída, tras casi 33 años en el poder.

"Os pedimos que no obedezcáis órdenes si os piden enfrentaros a miembros del Ejército o a la población", dijo en un comunicado el general Adulá Ali Aleiwa, exministro de Defensa y líder de la unidad desertora. Aleiwa es uno de los altos cargos militares que en los últimos meses ha abandonado a Saleh y se ha unido a la revuelta popular que exige su dimisión.

El presidente ha puesto pegas a todos los planes de transición diseñados por mediadores internacionales, en especial los países del Golfo Pérsico, y sigue en el poder, aunque cada vez más debilitado. La tregua alcanzada con el influyente jeque opositor Sadeq Abdalá al Ahmar ha detenido los enfrentamientos en la capital, pero Saleh sabe que su popularidad entre las diferentes tribus del país está bajo mínimos.

Una de las bazas más usadas por Saleh para aferrarse al poder ha sido agitar el fantasma de una nueva guerracivil y de un aumento de la influencia de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) en el país. Miembros de esta rama de la red terrorista asaltaron ayer la ciudad de Zinjibar, al sur del país.

300 insurgentes

Según residentes entrevistados por Reuters, "unos 300 insurgentes llegaron a Zinjibar y se hicieron con el control de toda la ciudad". Tres habitantes de Zinjibar y tres yihadistas murieron en los combates, en los que sólo participó un puñado de tropas gubernamentales.

La escasa resistencia del Ejército dio alas a la oposición, que acusó a Saleh de entregar la ciudad a AQPA para alarmar a la población y restar respaldo a las protestas contra el régimen. La oposición denunció también la última carga militar contra los manifestantes, ocurrida ayer en Taiz (sur), en la que murieron dos activistas. Desde marzo, han muerto más de 300 personas.