Miércoles, 16 de Enero de 2008

Aprender a cerrar bien el grifo

Barcelona consigue reducir el consumo de agua a 110 litros por persona y día. Ciudades como Sant Cugat y l'Hospitalet de Llobregat ponen en marcha exitosas campañas de sensibilización.

MANEL BUGEDA ·16/01/2008 - 20:15h

Sin lluvias a la vista, hablar del tiempo en los ascensores está dejando de ser una conversación trivial. La amenaza de restricciones en Cataluña se aproxima, a pesar de que el Ayuntamiento de Barcelona ha asegurado que no cortará el suministro aunque tenga que llevar el agua en barco desde la desalinizadora de Almería.

Con uno de los periodos de sequía más grave de su historia reciente hay pocos argumentos para el optimismo. Tal vez sólo uno. El consumo en Barcelona sigue bajando año tras año, hasta llegar los últimos meses al mínimo histórico de los 110 litros por persona y día. En los últimos siete años el consumo se ha reducido en un 12,4%.

Y es que ya sea por dinero o por conciencia, los pequeños gestos están cuajando entre la ciudadanía. Jordi Huguet lleva tres años dando clase en el Aula del Agua, un espacio donde se dan conferencias y talleres. Su público va desde arquitectos y profesionales de la construcción hasta maestros de escuela, pasando por jubilados y particulares.

Y es que reclamo no le falta, el subtítulo de su conferencia es ‘Como dividir por dos el recibo del agua de forma sencilla'. El secreto, reductores de caudal que, por unos euros, disminuyen a la mitad el flujo de agua de duchas y grifos, "aunque la sensación es que sigue saliendo la misma".
"No se ha tocado techo"
La agricultura sigue llevándose la mayor parte del agua en Catalunya, pero en el sistema Ter-Llobregat, el que que abastece Barcelona, el consumo urbano absorbe un 43% del agua, frente a un 36% el agrícola y un 21% el industrial. Elisenda Forés, de Ecologistas en Acción, asegura que "no se ha tocado techo" en la reducción consumo urbano y pone dos ejemplos.

Sant Cugat era en el año 2002 uno de los municipios que más agua consumía del área metropolitana de Barcelona, 273 litros por persona y día. "Una casa unifamiliar con jardín gasta casi el doble que un piso en un bloque". Una nueva ordenanza municipal pionera regula desde entonces todas las nuevas edificaciones.

Los difusores o reductores de caudal son obligatorios, las piscinas grandes están obligadas a reutilizar el agua para el riego o la limpieza. Y los jardines de más de 1.000 metros cuadrados, habituales en las promociones con jardín comunitario, deben captar las aguas pluviales.
En el otro extremo la ciudad más densa de Catalunya, l'Hospitalet de Llobregat, con uno de los menores consumos de la provincia.

Dentro de los planes de mejora de los barrios, se repartieron difusores gratuitos a través de las ferreterías y se hicieron campañas de sensibilización. "El consumo aún bajo un 6% donde parecía que ya no podía bajar más", asegura la portavoz ecologista. Vicente Ibáñez, propietario de una ferretería en esta ciudad, constata el cambio de mentalidad. "La campaña terminó pero el poso ha quedado. Ahora la gente nos los pide, cada día vendemos unos cuantos recambios ya que los nuevos grifos no llevan. Los fabricantes todavía no le han dado la suficiente importancia".

La Generalitat descarta la idea de un trasvase del Ródano (Francia) y pretende trampear las sequías hasta el 2010, cuando funcione la desalinizadora del Prat. Hasta entonces, se intentará reabrir antiguos pozos, reducir el consumo en instalaciones públicas, reutilizar agua para el riego y concienciar aun más de que el agua es un bien escaso.