Viernes, 27 de Mayo de 2011

Critican a Japón por nueva filtración en Fukushima

Reuters ·27/05/2011 - 12:43h

Por Kiyoshi Takenaka y Yoko Nishikawa

El operador de la dañada central nuclear de Fukushima detalló el jueves una nueva filtración de agua radiactiva, mientras Greenpeace criticó la "respuesta inadecuada" del país a una amenaza creciente para el mar y la salud.

En un revés vergonzoso, los funcionarios de Tokyo Electric Power (Tepco), cambiaron un elemento clave de un informe sobre una respuesta previa a la crisis dado el sábado como parte de una investigación del Gobierno sobre el accidente.

Tokyo Electric dijo que hasta 57 toneladas de agua altamente contaminada se habían filtrado de una instalación de almacenaje a una zanja. La empresa prometió aumentar el control de las aguas subterráneas.

La revelación pondría en peligro la carrera para completar en junio un sistema para descontaminar una gran piscina de agua radiactiva en el lugar, que los críticos ven como un riesgo creciente tanto para el océano Pacífico como para las aguas subterráneas.

A principios de abril, la instalación vertió cerca de 10.000 toneladas de agua radiactiva en el océano, lo que provocó críticas de China y Corea del Sur.

El grupo ecologista Greenpeace dijo que se habían encontrado algas con niveles de radiación 60 veces superior a los límites oficiales, lo que aumentó la preocupación sobre los riesgos del agua de mar contaminada más de dos meses después de que la central de Fukushima Daiichi fue golpeada por un terremoto y un tsunami.

"Nuestros datos muestran que cantidades significativas de contaminación continúan propagándose a grandes distancias de la central nuclear de Fukushima", dijo un comunicado del experto de Greenpeace en radicación Jan Vande Putte.

Algunas algas mostraban niveles de radiación más de 60 veces superiores a los límites marcados por el Gobierno.

"La concentración de yodo radiactivo que encontramos en las algas es especialmente preocupante, ya que nos dice lo lejos que se extiende la contaminación a lo largo de la costa, y porque en Japón se consumen varias especies de alga", dijo Vande Putte.

Un terremoto de magnitud 9 y un tsunami posterior dejaron unos 24.000 muertos y afectaron seriamente la central de Fukushima el 11 de marzo, desatando la peor crisis nuclear mundial desde Chernóbil.

La crisis, que ha desplazado a unos 80.000 residentes desde la zona de la planta, ha llevado a una revisión de la política energética japonesa y el Gobierno ha de "empezar de cero" con la política nuclear.

Los esfuerzos por recuperar el control de la planta dependen de bombear grandes cantidades de agua para enfriar los tres reactores que sufrieron fusiones.

OTRA FILTRACION, NUEVAS CRITICAS

Un sondeo del periódico Asahi publicado el jueves mostró que el 42 por ciento de los japoneses se oponían a la energía nuclear, frente al 18 por ciento antes del desastre.

La encuesta refleja las preocupaciones sobre la seguridad nuclear y las críticas a la respuesta vacilante a la crisis por parte de los funcionarios del Gobierno y la empresa.

Los funcionarios de Tokyo Electric dijeron el jueves que el director ejecutivo había ignorado una orden de detener la inyección de agua de mar al reactor 1. Los expertos opinan que esta fue la decisión correcta.

Las autoridades habían dicho que un asesor del primer ministro Naoto Kan había planteado la preocupación por la inyección un día después de que el terremoto provocara que Tokyo Electric tuviese que detener el bombeo de agua de mar.

El informe corregido fue motivado en parte por una visita del equipo de seguridad nuclear de la ONU para preparar un informe sobre Fukushima, dijo el vicepresidente de Tokyo Electric Sakae Muto.

Incluso antes de los dichos de Greenpeace, el Gobierno de Kan había sido criticado por su respuesta al desastre y un dirigente de la oposición dijo que la revelación del jueves no ayudaría.

"No veo cómo Japón puede recuperar la confianza internacional", dijo Sadakazu Tanigaki, líder de la oposición del Partido Democrático Liberal, que ahora planea una moción de censura contra el gabinete de Kan.

A las personas obligadas a evacuar la ciudad de Namie, cerca de la planta de Fukushima, se les permitió regresar a sus hogares el jueves durante una breve visita.

A medida que los residentes, que vestían trajes blancos de protección, dejaban flores para los muertos en una larga mesa en una carretera del pueblo abandonado, un monje budista que llevaba un estola sobre el traje recitó un sutra.

"Fue como estar en un lugar diferente", dijo un hombre a la televisión. "Quizá habría sufrido más si hubiese quedado algo en pie. Pero era como estar en un lugar extraño."