Viernes, 27 de Mayo de 2011

Lo que diga Mourinho

El entrenador portugués impone un organigrama con adeptos al giro del club que forzó la destitución de Valdano

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·27/05/2011 - 08:20h

Florentino Pérez y Mourinho, el día de la presentación del técnico. reuters

"La salida de Jorge Valdano es el primer paso en ese proceso de reorganización del club que desarrollar en loas próximas", dijo Florentino Pérez poco después de confirmar que el ejecutivo en el que más ha confiado ya no le servía porque Mourinho le imponía una nueva estructura. Un modelo organizativo que debe acabar con ese aire y lentitud ministeriales que, según el portugués, domina cualquier acción o movimiento que debe emprender el club. Fulminado el único ejecutivo que se atrevió a pararle los pies amparándose en los valores más tradicionales de la entidad, el Madrid se ha convertido en el exclusivo club de Mourinho que Valdano trató de evitar para que no se produjera la división en el vestuario que produjo la brasileñización del club, dietista incluida, en los últimos días de la primera etapa de Florentino Pérez.

Aún le resta a Mourinho para cerrar su personalizado organigrama la reconversión de Valdebebas para culminar la instauración de un clan propio adepto y dispuesto a fidelizarse con él en el "giro del club" que ha impuesto y que ahogó a Valdano. Karanka representa como nadie esa entrega sin condiciones al ideario de su jefe. Es una cuestión de tiempo que Ramón Martínez (subdirector de fútbol) y Alberto Giráldez (director de formación de la cantera) también salten del organigrama deportivo blanco. Los dos llegaron con Valdano y ambos saldrán del club empujados por el poder fáctico adquirido por Mourinho. "Espero que el club tenga una actitud inteligente con ellos porque son grandes profesionales", dijo Valdano en su despedida. Pero el club ahora es Mourinho y Valdebebas es el espacio de trabajo del todopoderoso entrenador. No quiere ver por allí a nadie que no comulgue con su doctrina. Allí se ha hecho fuerte, muy fuerte. Fue el primer lugar que prohibió pisar a Valdano cuando desató su estrategia para finiquitarle.

Es cuestión de tiempo la salida de Ramón Martínez y Alberto Giráldez

Hace una semana exacta, con motivo del último entrenamiento de la temporada, Zidane se dejó ver dialogando con Mourinho sobre la hierba de la ciudad deportiva. Una imagen premonitoria de la que se estaba preparando. El francés fue el primer muro utilizado por el técnico para alejar a Valdano del primer equipo y empezar a recortar sus funciones. Esa ha sido su hoja de ruta para dejar sin sentido alguno la presencia de su mayor enemigo interno.

Mourinho reclamó de Zizou que se acercara más al grupo, que viajara con el equipo por Europa, funciones que desempeñaba Valdano con el mayor celo posible para que el técnico no sintiera amenazada su autonomía. Incluso Mou pidió a Zidane que se sentara a su vera en las conferencias de prensa de la Liga de Campeones. Hoy se baraja el nombre de Zidane como nuevo director deportivo, lo que supondría la salida de Pardeza, otro hombre del ex director general y adjunto a la presidencia.

Hierro, que acaba contrato con la Federación el 30 de junio, ha sido tentado también para entrar en ese organigrama diseñado por Mourinho. A día de hoy, este no termina de verse frente a un entrenador que acumula tanto poder ni en un cargo que le comiera en exceso su vida familiar.

Zidane apunta a director deportivo y amenaza el cargo de Pardeza

El plan urdido por Mourinho ha puesto al club en sus manos. Dependerá directamente de José Ángel Sánchez, clave en su contratación y en la de Cristiano a través de Jorge Mendes, su representante, que igualmente apodera a Pepe, Di María y Carvalho. También lleva asuntos de Maradona en Europa (suegro de Agüero), enfrentado a Valdano y recibido hace meses por Mourinho en Valdebebas como un aliado. Otro representante, Reza Fazelli, se ha posicionado en el club mediante Özil, Sahin y Altintop. Los dos últimos, fichajes de Mourinho para reemplazar a Canales y Pedro León, dos de Valdano.

Atrás queda esa frase típica de Florentino ante las preguntas incómodas. Ahora es "lo que diga Mourinho".

 

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