Jueves, 26 de Mayo de 2011

Condenado por acoso el número dos de Registro de la Propiedad de Albacete

Julio Arcadio Tornero sometió durante 25 años a tratos vejatorios y humillantes a una compañera de trabajo

JULIO GÓMEZ ·26/05/2011 - 21:46h

Diez meses de multa y una indemnización a la víctima de 96.459 euros. Es la condena impuesta por la magistrada Nieves Saugar en la sentencia por el caso de acoso sexual en el trabajo seguido contra el sustituto del Registro de Propiedad de Albacete, Julio Arcadio Tornero, que se hizo pública ayer. En ella se declaran probados los hechos presentados tanto por la Fiscalía como por la acusación particular, desestimando por completo la argumentación de la defensa. La víctima y compañera de trabajo de Tornero es Rosario Sevilla, de edad próxima a los 60 años, que sufrió durante cerca de 25 años un reiterado acoso sexual y laboral a consecuencia del cual le fue otorgada la invalidez permanente absoluta.

Los hechos ocurrieron en el citado Registro albaceteño, donde prestaba sus servicios el acusado como número dos en su condición de jefe de personal. Tanto el fiscal como la acusación particular mantuvieron que el acusado acosó sexualmente a la víctima desde 1986 hasta que ésta tuvo que abandonar su empleo, hace aproximadamente cinco años, como consecuencia de una invalidez laboral permanente causada por los hechos juzgados. No se recuerda que esta institución se haya visto salpicada nunca por escándalos de este tipo.

Trato vejatorio y humillante

En los cargos se señalaba que el imputado sometió a su subordinada "a un trato humillante y vejatorio frente a sus compañeros, tratando de desacreditarla profesionalmente y haciéndole proposiciones sexuales". Al ser rechazadas éstas por la víctima, el acusado recrudeció su trato despectivo y la amenazó con hacerle perder su trabajo, al margen de enviarle notas obscenas "aprovechando las ocasiones que se presentaban para rozarse". Durante años, por miedo a la pérdida del empleo y por un sentimiento de vergüenza, la víctima ocultó los hechos.

Los psiquiatras indicaron a la víctima que un paso ineludible para su posible recuperación era que denunciara los hechos en los tribunales. Así lo hizo.