Jueves, 17 de Enero de 2008

¿Se ha exagerado la eficacia de los antidepresivos?

Un trabajo constata la escasa publicación de estudios que critican a los fármacos para la depresión

AINHOA IRIBERRI ·17/01/2008 - 08:00h

JUPITER - La venta de antidepresivos se ha multiplicado por 10 en los últimos años.

Desde 1995 a 2005 la cifra de antidepresivos vendidos en España se triplicó y los psiquiatras pasaron de recetar siete millones de envases a algo más de 24 (datos a noviembre de 2007 de la consultora IMS Health). El lanzamiento de Prozac, ampliamente recogido en los medios de comunicación, familiarizó a la sociedad con el tratamiento farmacológico de la depresión y, desde entonces, el mensaje ha sido claro: aunque es una dolencia grave, goza de muchas y buenas alternativas terapéuticas.

Sin faltar a esta premisa, un estudio publicado hoy en la revista New England Journal of Medicine (NEJM) desvela que es probable que la literatura publicada sobre estos medicamentos haga que su eficacia se perciba como mayor de lo que es en realidad.

Para llegar a esta afirmación, los investigadores dirigidos por el psiquiatra del US Veteran Hospital de Portland (EEUU) Erick Turner analizaron los estudios clínicos en poder de la FDA -el organismo que aprueba los fármacos en EEUU- sobre 12 antidepresivos muy utilizados, 9 de ellos, comercializados en España, que incluye marcas tan conocidas como Prozac, Cipralex o Zyntabac.

Los autores descubrieron que los ensayos clínicos que concluían con datos positivos sobre los medicamentos analizados tenían muchas más posibilidades de ser publicados que aquellos que mostraban resultados negativos. De los 74 estudios en manos de la FDA, 38 ofrecían resultados positivos y, el resto, no. Al estudiar cuáles de estos trabajos habían sido recogidos en la literatura médica, los investigadores vieron que se habían publicado todos los positivos menos uno. Sin embargo, de los críticos sólo se habían publicado tres.

Además, las revistas médicas se habían hecho eco de 11 estudios que, sin ser positivos, habían sido publicados como tales. Por ejemplo, si un trabajo es diseñado para demostrar la mayor eficacia de un antidepresivo frente a otro y no lo consigue pero, en cambio, se observa que los efectos secundarios son mayores, lo que se hace es publicar el estudio pero centrándose en la superioridad respecto a los efectos adversos y no a la eficacia, que era el objetivo principal.

Publicaciones y realidad

Como consecuencia de esta discriminación, la realidad es que en la literatura publicada, los fármacos antidepresivos parecen más eficaces de lo que son, según confirmó a Público Erick Turner.

De hecho, el 94% de los estudios realizados concluyeron positivamente pero, según los datos en poder de la FDA, el porcentaje se reduce al 51%. "Podría deberse a que las compañías farmacéuticas no envían los estudios negativos a las revistas, podría ser que éstas declinaran publicarlos o ambos", explicó Turner que, sin embargo, remite a un artículo publicado al respecto en 2002 en la revista JAMA que concluía que, por parte de las revistas, no había una mayor predisposición a publicar artículos positivos frente a los negativos.

En cualquier caso, los autores se cuidan mucho de cuestionar la eficacia de los antidepresivos: "Hacemos énfasis en que nuestros datos han demostrado que los fármacos de este grupo se deben seguir considerando efectivos. No obstante, deben ser vistos como menos efectivos que lo que se deduce de lo publicado", añadió Turner.

Según comentó este psiquiatra, una consecuencia de esta investigación podría ser que, a partir de ahora, los fármacos se recetaran y consumieran "con un poco menos de entusiasmo". El especialista concluye: "Quizás los médicos y los pacientes deben sorprenderse menos cuando no funcionan tan bien como esperaban".

 

Entrevista

Alberto Fernández. Jefe de Psiquiatría del Hospital Príncipe de Asturias de Madrid.

 "Se hacen muchas trampas con los ensayos clínicos"

El presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Príncipe de Asturias de Madrid, Alberto Fernández, considera que este trabajo cuestiona el funcionamiento general de la medicina basada en la evidencia.

¿Le sorprenden los resultados de este estudio?

En absoluto. Pero es importante recalcar que el trabajo no cuestiona la eficacia de los antidepresivos, sino la metodología de la medicina basada en la evidencia, sus limitaciones y sus sesgos Lo que supone la aprobación de fármacos mediante esta vía es que el que quiere venderlo tiene que justificar sus beneficios, lo que se hace con estudios. En los últimos 20 años se han desarrollado muchas trampas.

¿Por qué no se publicarían los estudios con resultados negativos?

Porque no interesa. Ni al laboratorio, que quiere resultados positivos; ni al investigador, que le gusta que los estudios salgan bien; ni a las revistas científicas que, al medir su calidad por el número de veces que les citan, cuidan mucho lo que les interesa publicar.

¿Tiene más fallos el sistema?

Sí. Por ejemplo, los datos que pide la FDA para aprobar un fármaco condicionan los estudios que se hacen. En el caso de los antidepresivos, por ejemplo, lo que se pide son las tasas de respuesta y no las de remisión. Por esta razón, no hay datos a este respecto, aunque calculamos que es tan bajo como el 25%. Además, los médicos no se leen los estudios sino, muchas veces, lo que le pone delante la industria, un resumen interesado y muy bonito.