Jueves, 26 de Mayo de 2011

"Tenían miedo a volar, no a desactivar minas"

Los familiares recuerdan la tragedia el Yak-42 en el octavo aniversario

ELENA HERRERA ·26/05/2011 - 08:20h

Los familiares depositan flores en un monumento en Zaragoza, en 2009. efe

Ocho años después de que el accidente del Yak-42 en Turquía acabara con la vida de 62 militares españoles que volvían de una misión en Afganistán, sus familiares siguen teniendo la convicción de que su dolor no ha sido reparado por la Justicia. Doce de ellos se trasladaron ayer a Trabzon, la ciudad más próxima al lugar donde se produjo el siniestro, para rendir homenaje a los fallecidos en el monte en el que murieron.

En conversación telefónica desde Turquía, Miguel Ángel Sencianes, presidente de la Asociación de familiares de víctimas del Yak-42, explica que aquel 26 de mayo de 2003 se abrió un paréntesis en su vida que todavía no ha sido capaz de cerrar.

El juez investiga si el fax al que llegaron quejas es de Defensa

Perdió a su hermano, el sargento primero José Sencianes y comenzó entonces una lucha "titánica" para que la Justicia corroborara algo que él había escuchado muchas veces de boca de su hermano. "Los obligaban a desplazarse a bordo de aviones a los que ellos mismos se referían como tartanas o piratas. Los nuestros tenían miedo a volar en esas naves, no a desactivar minas, eso es muy grave", explica Sencianes.

En la actualidad hay seis miembros de la cúpula militar imputados por la Audiencia Nacional acusados de homicidio imprudente por omisión por irregularidades supuestamente cometidas en la contratación del avión siniestrado, entre ellos el exjefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) Antonio Moreno Barberá. Se está a la espera de respuesta de las últimas comisiones rogatorias cursadas.

La última diligencia acordada por el juez, que se conoció ayer, consiste en preguntar al Ministerio de Defensa si un determinado número de fax corresponde a alguna de sus líneas. Con esta providencia, el juez Fernando Grande-Marlaska pretende averiguar adónde llegó una queja remitida por el jefe del Mando Aéreo de Levante a, según las familias, el propio Moreno Barberá, en la que se advertía de problemas de seguridad en otros vuelos similares.

Los familiares piden que no se indulte a los condenados por las identificaciones

"El avión no era legal"

"El avión en el que viajaban [los 62 fallecidos] no era legal y los pilotos que lo dirigían eran unos temerarios, hemos descubierto mucha verdad", dice Sencianes, en relación con la investigación que tiene abierta Marlaska. "Cuando has perdido a un familiar, es inevitable pensar que podría haberse evitado", dice.

El procedimiento de las irregularidades en la contratación del Yak-42 no es el único que se abrió para esclarecer las causas del siniestro y lo que ocurrió después, con las identificaciones de las víctimas. El Supremo confirmó las condenas impuestas por la Audiencia Nacional a los responsables de las identificaciones falsas. El comandante José Ramírez y el capitán Miguel Sáez fueron condenados a 18 meses de prisión cada uno y el general Vicente Carlos Navarro ya fallecido a tres años de cárcel.

Los fallecidos serán homenajeados hoy en Turquía, Madrid, Burgos y Zaragoza

Ahora, la posibilidad de que el Gobierno indulte a los dos primeros para que no pierdan su carrera militar se ha convertido en el nuevo caballo de batalla de las víctimas. "Nuestros 62 se merecen justicia y sus familiares no tanto tiempo de espera. Esperamos que el Gobierno no dé el indulto porque, si lo hace, estaremos hablando de impunidad, ¿dónde queda la reparación entonces?", se pregunta Sencianes.

"Sería una desvergüenza para este país", apostilla Paco Cardona, que perdió a su hijo, el sargento Francisco Cardona Gil, en el accidente del Yak-42. "A mí todavía nadie me ha pedido perdón por nada y creo que en ocho años han tenido tiempo más que suficiente para hacerlo", asegura, por teléfono, desde Trabzon.

Varios homenajes

Según Sencianes, la idea de homenajear a sus familiares en el lugar del accidente parte de su "compromiso" con ellos y de su voluntad de agradecer "al pueblo turco" cómo se comportaron con los 62 fallecidos cuando se produjo el siniestro. "Ellos pusieron profesión y afecto a su repatriación, querían hacerlo bien... Por eso les tenemos tanto cariño".

Depositarán rosas blancas frente al monumento que se erigió en Trabzon en memoria de los militares y después ascenderán al Monte Pilav, el lugar exacto de la catástrofe, donde se corona otro panteón. Está previsto que acudan el embajador de España en Turquía, Cristóbal González-Aller Jurado,  así como el agregado de Defensa, el coronel Alfonso Timón, entre otras personalidades locales y ciudadanos. También tendrán lugar hoy actos de recuerdo en Burgos, Zaragoza y Madrid, los lugares de trabajo de los fallecidos.