Miércoles, 25 de Mayo de 2011

Exámenes cardíacos llevan a tratamientos "sin evidencias"

Reuters ·25/05/2011 - 17:12h

Por Frederik Joelving

Cuando las personas sin síntomas se realizan un examen cardíaco por imágenes para descartar obstrucciones arteriales, se las trata en exceso y tienen efectos adversos, revela un estudio publicado en Archives of Internal Medicine.

Los autores hallaron que esas personas eran más propensas a recibir medicamentos y a ser operadas que las que optaban por la pesquisa tradicional.

El examen, llamado angiografía coronaria por tomografía computada (CCTA por sus siglas en inglés), proporciona una imagen detallada del corazón con las acumulaciones de colesterol en las arterias coronarias.

Si esas placas son muy grandes, pueden obstruir el flujo de sangre y causar un infarto.

En teoría, tratarlas precozmente evitaría algunos de los más de 1,2 millones de infartos (un tercio es fatal) anuales en Estados Unidos.

Aun así, no existen pruebas de que el tratamiento a partir de esas imágenes dé algún resultado, comentó el doctor John McEvoy, del Centro Ciccarone para la Prevención de la Enfermedad Cardíaca de Johns Hopkins, en Baltimore, y que dirigió el estudio.

Lo que sí se sabe es que los exámenes por imágenes exponen a los pacientes a altas dosis de rayos X, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer. Las tintas utilizadas para obtener las imágenes producen daño renal en un número significativo de pacientes.

"Los test pueden producir más daños que beneficios", dijo McEvoy. Los exámenes cardíacos por imágenes pueden costar 600 dólares o más.

El equipo de McEvoy estudió a 1.000 pacientes coreanos que habían optado por realizarse un examen cardíaco por imágenes en un programa de pesquisa del Hospital Bundang, de la Universidad Nacional de Seúl. Los comparó con un grupo que eligió el chequeo tradicional.

Más de un quinto del primer grupo tenía placas de colesterol en las arterias (aterosclerosis) y a los tres meses, el 34 por ciento estaba tomando estatinas para reducir el colesterol y el 40 por ciento, aspirina.

En cambio, menos del 10 por ciento de los participantes sin aterosclerosis, según las imágenes, o que había optado por el chequeo tradicional estaba tomando esos fármacos.

Los autores esperaban que los participantes tratados tuvieran menos problemas cardíacos graves en el tiempo. Sin embargo, 18 meses después, esa diferencia no existía: hubo un solo evento en las 1.000 personas examinadas con CCTA (una hospitalización por dolor de pecho) y uno en las 1.000 personas controladas de manera tradicional (una muerte cardíaca).

El doctor Michael S. Lauer, del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre en Bethesda, Maryland, escribió en un editorial que esto recuerda las falencias de la pesquisa, que aun cuando ayuda a predecir problemas de salud, no garantiza que los tratamientos sean necesariamente buenos.

"El sobrediagnóstico está amenazando con convertirse en un gran problema de salud pública por la proliferación y el entusiasmo de test de pesquisa sin pruebas de utilidad", indicó Lauer.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, online 23 de mayo del 2011