Lunes, 23 de Mayo de 2011

Kaurismäki, la debacle del favorito

Robert De Niro mencionó su película como una de las tres cintas que hubiera merecido tener un lugar en el palmarés

 

ÁLEX VICENTE ·23/05/2011 - 08:00h

Almodóvar no será el único que guarde un mal recuerdo. Para Aki Kaurismäki, este festival también tendrá un regusto amargo. A media tarde de ayer, mientras los futuros premiados empezaban a desfilar por la alfombra roja, el director de rostro impasible ahogaba sus penas en un modesto bar de Le Suquet, el barrio de pescadores de Cannes donde calles tortuosas y empi-nadas conforman una larga cuesta hacia el castillo de la ciudad. La antítesis perfecta a la ostentosa escalinata que conducía hacia la ceremonia. Haciendo honor a su fama, el orondo Kaurismäki echaba un trago en la terraza de Le Bleuet's. En el interior, la propietaria preparaba tapas de rábano crudo para el aperitivo vespertino. De lejos, se acercaban nubes de tormenta que terminarían alejándose.

La escena podría figurar en la última película del director, que hasta última hora de ayer parecía la mejor posicionada para llevarse la Palma de Oro. Le Havre, la cuarta de sus películas que pasa por La Croisette,se marchó con las manos vacías. Robert De Niro la mencionó como una de las tres películas que hubieran merecido tener un lugar en el palmarés.

Cuando llegó a la ciudad normanda que le da título, el director se encontró con "un lugar destruido por los aliados". Este lugar de pasado industrial y presente deprimido se convierte en un lugar de resplandor azulado y mágico, donde los vecinos se ayudan para salvar a un niño sin papeles. Su mensaje humanista y solidario había calado, así como su emotivo retrato de la clase trabajadora, encarnada por un limpiabotas de buen corazón y su esposa, una enferma terminal postrada. "No hablo de la clase obrera. De lo que hablo es de perdedores, porque yo también lo soy", respondía ayer Kaurismäki entre trago y trago de cerveza. Pocos minutos más tarde, la frase cobró todo su sentido.

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