Lunes, 23 de Mayo de 2011

"Nací testarudo"

Alonso reconoce que aún no puede competir con los Red Bull, pero no pierde la esperanza en el campeonato: "Queda tiempo"

NOELIA ROMÁN ·23/05/2011 - 08:00h

Alonso. EFE

Madre mía, qué salida! Hacía tiempo que no veía nada igual", lanza una voz en la sala de prensa del circuito de Montmeló, mientras en la tribuna de meta miles de seguidores ataviados de rojo saltan de sus asientos y se llevan las manos a la cabeza. Algunos hasta se sacan la gorra que les protege del sol, en señal de asombro por la maniobra de Alonso.

La euforia se desata en la grada, mayoritariamentealonsista. El apabullante dominio de Vettel, acaso también la crisis, han apaciguado el ánimo de la hinchada, menos numerosa 78.130 espectadores ayer, 185.130 en los cuatro días y expresiva que otros años. Apenas se ven pancartas de ánimo en la tribuna principal, y en el paddock, habitualmente lleno de caras guapas y de personajes populares, escasean los rostros reconocibles. Artur Mas, presidente dela Generalitat, aparece después de haber votado. Y también Sandro Rosell, el mandatario del Barça, quién sabe si para avanzar conversaciones con Cesc, también presente.

Durante 20 giros, Alonso compensa con su fabuloso pilotaje la falta de chicha en la grada, que asiste con un punto de escepticismo a la exhibición del asturiano. Su suspicacia se justifica cuando Vettel le toma la delantera al bicampeón mundial y se dispone a repetir el guión de tres de los cuatro GP anteriores. "¿Pero qué pasa con Ferrari?, murmura la hinchada. "¿Cómo puede ser? ¡Qué decepción!", se oye a medida que Alonso pierde posiciones.

"Para mí no ha sido ninguna sorpresa", dice Alonso, resignado, tras felicitar al exultante Vettel por enésima vez. "Lo de ayer era irreal, una vuelta fuera de lo normal, un pequeño milagro como lo ha sido esta salida", prosigue. "Esa no era nuestra posición, que debería haber sido la séptima o la octava, y por eso todo parece más triste ahora", prosigue. "Pero ha sido una gran experiencia poder liderar la carrera por primera vez delante de mi gente; lo he disfrutado, aunque sabía que, tarde o temprano, me iban a pasar y eso siempre resulta frustrante", añade. Luego, Alonso explica las razones que le mantienen tan lejos de los Red Bull: "Nos falta carga aerodinámica, unos alerones más grandes". Y aunque se muerde la lengua para no hablar de los neumáticos, no puede evitar lanzar "una fantástica pregunta a los hombres de Pirelli": "¿Por qué hacen unas gomas más duras, que se degradan más que las anteriores y son dos segundos más lentas?".

Pese a todo, y al palo de haber sido doblado "estaba preparado para ello, aunque no es lo ideal", el bicampeón confía en repetir en Mónaco la buena actuación del curso pasado y dice mantener la esperanza en el campeonato. "Para bien o para mal, nací testarudo y queda tiempo mientras tengamos un buen coche. Ahora no lo tenemos. Valencia y Canadá dirán", sentencia. De momento, reconoce, su único objetivo asumible es batir a Felipe Massa, su compañero de equipo, en la crono y en carrera. "Y eso, al menos, lo he conseguido siempre", se consuela.