Miércoles, 3 de Octubre de 2007

El Louvre muestra el mundo del Irán Safavida y el futuro Museo Aga Khan

EFE ·03/10/2007 - 17:54h

EFE - El Museo del Louvre inaugura esta semana sendas exposiciones dedicadas al "Canto del Mundo", del Irán Safavida (1501-1736), y al futuro Museo Aga Khan, que abrirá sus puertas en Toronto (Canadá) en 2011.EFE

El Museo del Louvre inaugura esta semana sendas exposiciones dedicadas al "Canto del Mundo", del Irán Safavida (1501-1736), y al futuro Museo Aga Khan, que abrirá sus puertas en Toronto (Canadá) en 2011, y que muestra ahora en París una selección de 80 obras maestras islámicas.

"El canto del mundo. El arte del Irán Safavida, 1501-1736", reúne un conjunto de 200 piezas suntuosas, procedentes de museos de diferentes países, entre ellos la Biblioteca del Golestan y varios museos de Teherán, que reflejan la evolución del arte en Irán bajo el esplendor de la dinastía Safavida.

En aquella época se acentuó la relación íntima entre las artes visuales y el verbo escrito en la cultura del mundo iraní, según subrayó a la prensa el comisario de la muestra e historiador, Assadullah Souren Melikian-Chirvani.

A menudo incomprendido, el arte iraní puede parecer decorativo, pero, en cambio, cada detalle está cargado de sentido y tiene por tema principal "la grandeza del mundo" como "creación divina", explicó.

Algunas de las numerosas miniaturas multicolores llenas de personajes que ahora se han reunido en el Louvre provienen del famoso manuscrito del "Libro de los Reyes" (Shah-Name), de Shah Tamasp, considerada como la obra más importante de su tiempo.

Otros manuscritos reales comprenden, además, sobrios dibujos con retratos, escenas de palacio, narraciones de luchas y batallas contra dragones de fuego y demonios blancos.

También se muestran cerámicas que simbolizan el cosmos, tapices raros, cobres, objetos cotidianos o frescos figurativos sobre azulejos que evocan leyendas iraníes, siempre para ensalzar el mundo celeste.

El arte iraní, recordó el conservador, nunca fue creado para ser simplemente bello ni para mostrar el mundo tal cual es, sino para intentar extraer y mostrar su esencia, la inteligencia divina, más allá de toda apariencia.

Concebida como una antología de obras de arte, algunas de ellas nunca vistas antes en Europa, "la exposición y el catálogo que la acompaña abordan por primera vez ese aspecto fundamental de un arte conceptual dominado por los símbolos", según sus promotores.

De otro lado, no muy lejos del Hall Napoleón, en el Ala Richelieu, el público podrá descubrir gracias al patrocinio del propio presidente francés, Nicolas Sarkozy, y del príncipe Sadruddin Aga Khan la colección de este último.

Una selección de ochenta obras maestras, entre ellas un Corán miniaturizado en dos páginas y un capitel de mármol esculpido en España entre 950 y 970, dan aquí testimonio de la riqueza estética del mundo islámico, de España a la India, desde el siglo VIII al XIX.