Domingo, 22 de Mayo de 2011

España vota hoy pendiente de los indignados y los indecisos

El efecto de la marea del 15-M, que ayer siguió creciendo pese a la prohibición de la Junta Electoral, es la mayor incógnita de los comicios. Barreda y Cospedal libran en Castilla-La Mancha la batalla clave para el PSOE y el PP

PERE RUSIÑOL ·22/05/2011 - 01:00h

La Puerta del Sol, esta noche. EFE

La pregunta sobre el efecto electoral inmediato de esta impresionante marea de indignados que se ha extendido por todo el país y que ayer, jornada de reflexión, siguió moviéndose de forma pacífica pese a la exasperación de algunos sectores de la derecha, encontrará al fin respuesta esta misma noche, cuando se cuenten los votos. Los indignados y los indecisos decidirán los comicios de hoy municipales en toda España, además de autonómicas en 13 de las 17 comunidades en que las izquierdas se presentan como bastión del Estado del bienestar y la derecha aspira a una victoria tan aplastante que propulse a Mariano Rajoy hacia la Moncloa.

Hoy hace justo una semana ¡sólo una semana! que irrumpió ese nuevo sujeto indignado, que se apoderó primero de la Puerta del Sol, luego de decenas de plazas y al final de toda la campaña. Antes del giro imprevisto que ha descolocado hasta al mejor de los gurús, el PP iba por delante en los sondeos, pero el PSOE aspiraba al menos a mantener sus grandes bastiones territoriales, en solitario o con IU.

La jornada de reflexión fue pacífica y con las plazas abarrotadas

Los indignados pulverizaron todas las estrategias. Y hoy se verá, al fin, hacia dónde se dirige y con qué efectos la onda expansiva. Al menos en el corto plazo.

El llamado Movimiento15-M es en realidad la suma de decenas de iniciativas muy variadas y de miles de impulsos individuales que han confluido después de que Democracia Real Ya, nacida hace apenas tres meses, derribara la primera ficha del dominó.

Denominador común

La izquierda advierte de que está en juego el Estado del bienestar

Pese a que el 15-M ha buscado un denominador común tan amplio como la "indignación", su motor han sido sobre todo los activistas críticos. Por ello las izquierdas han intentado seducirles y el PP ha mostrado oficialmente respeto mientras destacados dirigentes les colgaban el cartel de "antisistema" y presionaban para que la Policía impusiera el orden por la fuerza.

El PSOE se comprometió desde un principio a escucharles, pese a que el vértigo le recorría el espinazo. Y fue multiplicando los signos de complicidad al darse cuenta de que la exigencia de derechos sociales conecta con su bandera de defensa del Estado del bienestar en una UE donde el viento sopla, huracanado, en dirección contraria y que, en su opinión, el PP pondría aquí en peligro.

El gran temor de los socialistas es que los ajustes introducidos hace un año bajo la presión de los mercados y de la UE -Zapatero ha reconocido en esta campaña que, sin ese giro, España se arriesgaba a ser rescatada- le dificulte ahora convencer a tantos jóvenes que, de tanto pedirles paciencia, han decidido que lo quieren todo y ahora.

El PSOE tiene aún otro temor mayor: que la indignación se contagie también a su electorado tradicional, muy desmovilizado pero que aparentemente estaba despertando con una campaña centrada en mostrar nítidamente las diferencias entre derecha e izquierda, desde el compromiso con lo público hasta la inmigración.

Ahí es dónde los indecisos -la mayoría, según los sondeos, situados en la izquierda- e indignados se encuentran. Y donde la paradoja alcanza su expresión mayor: si la rebeldía de la Puerta del Sol acentúa la desmovilización del núcleo duro del electorado socialista -ese que prefiere quedarse en casa antes que elegir otra papeleta-, el efecto inmediato podría ser una victoria del PP en todas las plazas. Y ello tras una campaña en que algunos candidatos de este partido han afirmado que los inmigrantes llevan enfermedades ya erradicadas y otros creen que el PSOE ha legalizado ETA a través de Bildu.

La esperanza de IU

IU, en cambio, aspira a dar hoy un gran salto precisamente con el empuje de tantos indignados que piden mucho de lo que la federación lleva en su programa desde hace años. La formación de Cayo Lara sueña con convertirse en su voz en las instituciones e incluso dar con una nueva semilla que renueve la que le ayudó a nacer, al calor del referéndum de la OTAN hace 25 años.

Pero ni siquiera IU está vacunada contra un contagio desmovilizador y sus dirigentes contienen la respiración hasta que concluya el recuento. Sobre todo porque las parcelas de poder que hoy se juega en las instituciones dependen, en parte, del PSOE.

Finalmente, el PP ha tratado de sumar los indignados a la ola que busca generar en favor del cambio, que pinte a España del mismo color conservador que ya tienen 23 de los 27 gobiernos de la UE. La cúpula del partido ha subrayado su "respeto" por los concentrados, pero el propio Mariano Rajoy exigía el viernes que se cumpliera la prohibición de la Junta Electoral, lo que implicaba mandar a la Policía a disolver las concentraciones.

El PP y los "antisistema"

El sector más duro del PP ni siquiera ha ocultado su incomodidad, insinuando que detrás de las acampadas está la mano del PSOE y un intento de robarle las elecciones siguiendo el supuesto esquema de 2004, con las movilizaciones tras el 11-M. Entre estos ha destacado Esperanza Aguirre, que desde un principio tachó a los indignados de "antisistema" y lanzó a los suyos frente a la sede del PSOE, aunque luego dijo que era "broma".

El cierre de campaña del PP evidenció lo instalada que está en el partido esta percepción, con los coros de "¡Esto es democracia, no la de Sol!".

Lo que la prensa internacional ha bautizado como spanish revolution ha quitado el foco sobre las grandes batallas de los comicios de hoy. Pero no por ello han dejado de existir y algunas se decidirán por un puñado de votos.

La más importante y reñida es Castilla-La Mancha, el pulso de más riesgo para el PP porque Rajoy ha enviado a su secretaria general, María Dolores de Cospedal, cuya autoridad interna podría verse muy mermada si fracasa con un PP al alza en toda España.

La izquierda aspira a mantener también Extremadura, Asturias y Aragón, entre otros, y aún confía en que sea un espejismo la subida que los sondeos auguran a Francisco Camps, imputado en el caso de los trajes, en el País Valencià, y Aguirre en Madrid.

De los ayuntamientos y comunidades que hoy se renovarán no depende el cielo que se acaricia en Sol. Pero sí algo tan mundano (y político) como la gestión de la sanidad yla educación.

El 22-M en cifras

800.000 jóvenes estrenan su voto  

Un total de 800.000 jóvenes podrán votar hoy por primera vez en unos comicios a los que están llamados 34.6 millones de personas que podrán ejercer su derecho al sufragio en las novenas elecciones municipales y autonómicas convocadas desde la recuperación de la democracia. Los colegios electorales abrirán de forma ininterrumpida de nueve de la mañana a ocho de la tarde.  

8.116 alcaldes y 68.462 concejales 

En los 8.116 municipios españoles (cinco más que en 2007) se elegirán otros tantos alcaldes y 68.462 concejales, además de 3.304 alcaldes pedáneos, 1.040 diputados provinciales y 157 consejeros de cabildos insulares. Los españoles que viven fuera no podrán votar en los comicios autonómicos y sólo podrán elegir a los integrantes de las Asambleas de Ceuta y Melilla. 

13 autonomías en juego 

Los ciudadanos están llamados a elegir los Parlamentos de 13 comunidades autónomas, por lo que decidirán el nombre de 824 diputados autonómicos, 152 procuradores, apoderados y junteros en las Juntas Generales de los territorios del País Vasco, y 13 miembros del Consejo General del Valle de Arán (en Lleida). 

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