Domingo, 22 de Mayo de 2011

Las mafias de explotación sexual abren nuevas rutas

La inmensa mayoría de las víctimas proceden ahora de Rumanía, Paraguay, Brasil, Nigeria, China y Rusia

Ó. LÓPEZ-FONSECA ·22/05/2011 - 08:00h

Agentes de la Policía registran un club de alterne de Zaragoza en una operación contra la trata del pasado abril.

¿Cuántas mujeres ejercen la prostitución en España? ¿100.000? ¿400.000? Nadie lo sabe con certeza. Sin embargo, nadie pone en duda que nueve de cada diez son extranjeras, y que en un porcentaje similar la ejercen tras ser víctimas de una red de trata que las introdujo en España. Las estadísticas del Centro de Inteligencia sobre el Crimen Organizado (CICO) del Ministerio del Interior lo confirman: en 2009 fueron desarticulados 158 grupos de traficantes y se detuvo a 726 de sus integrantes. También fueron identificadas 1.301 víctimas de explotación sexual. La abrumadora mayoría, mujeres jóvenes de origen extranjero. Había 13 menores.

Los datos provisionales referidos a 2010, y que han sido avanzados por la secretaria de Estado de Igualdad, Bibiana Aído, describen incluso un significativo incremento de esta criminalidad: 335 organizaciones desmanteladas y 1.641 mujeres víctimas identificadas. Un 26% más que el año anterior. La mayoría procedía de algunos de los seis países que, según constatan las más recientes investigaciones policiales, se han convertido en punto de partida de las principales rutas de la esclavitud sexual.

Interior identificó el año pasado a 1.641 víctimas, un 26% más que en 2009

Rumanía

Las ONG afirman que cerca del 70% de las chicas que son obligadas a prostituirse en España proceden de este país. Los policías que se encargan de luchar contra las redes lo confirman. El hecho de que los nacionales de este país puedan moverse libremente por Europa por pertenecer a la UE explica en gran parte este auge. "Con Bulgaria empieza a pasar algo similar", apunta un experto policial de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF). Hace unas semanas, su equipo detuvo a los integrantes de un clan que presuntamente explotaba a 37 mujeres. La mayoría eran rumanas. Había una búlgara.

Ellas, como gran parte de sus compatriotas prostituidas en España, comenzaron su viaje en las regiones más pobres de su país, al sur. "Les ofrecen un trabajo y les aseguran que se harán cargo de sus gastos y que les conseguirán una documentación", destaca este policía, quien añade que "a veces, son sus familias quienes las venden". En otros casos, sus propios novios. "Para vencer sus reticencias a prostituirse, les dicen que sin beso en la boca no hay amor, y que con preservativo no hay contacto físico y, por tanto, no hay relación sexual", afirma .

El 70% de las chicas son captadas en Rumanía, según las ONG y la Policía

¿Saben algunas que el destino final es prostituirse? El agente asegura que sí, pero que desconocen las condiciones de semiesclavitud en las que la van a ejercer: "De los 60 euros de un servicio, ella se queda, como mucho, con 15. Con ellos tendrá que pagar la deuda, sus gastos y ahorrar para enviar a la familia".

El camino hacia España lo hacen en solitario o en parejas. A veces, en avión. La mayoría de las ocasiones, en coche. Siempre acompañadas de un miembro de la organización. Suelen hacer un alto en el norte de Italia. "Allí, el proxeneta suele impresionarlas con un buen hotel y restaurantes", detalla el agente. Será el último momento en el que sean tratadas bien. Ya en España comienzan las amenazas, los golpes e, incluso, las violaciones. Según la Policía, las mafias rumanas son especialmente crueles: "Cada 15 días les hacen análisis de sangre para saber si han contraído una enfermedad grave. Si es así, la abandonan sin ayuda e informan a otros clubs para que no le den trabajo".

Paraguay

Paraguayas y brasileñas entran camufladas en grupos turísticos

En la capital, Asunción, algunas agencias de viaje anuncian sin pudor en sus escaparates que garantizan "la entrada en España". Son un eslabón más de las redes que han convertido en poco tiempo en uno de los países que más mujeres aporta a la prostitución en España.

Las jóvenes paraguayas que caen en sus redes son obligadas a someterse a un requisito previo: "Les obligan a firmar ante notario un documento en el que asumen la deuda del viaje y ponen como aval algún bien, por ejemplo, la casa de sus padres", asegura una agente. Una vez firmado, son agrupadas de 15 en 15 como si fueran un grupo turístico para sortear los controles fronterizos. Además toman otra precaución: vuelan hasta París o Ámsterdam, donde levantan menos sospechas y, desde allí, se desplazan a España.

"Vienen con la lección aprendida. Cuando las interceptamos, dicen que vienen a conocer tal o cual monumento", detalla la Policía. En una de las últimas operaciones, las chicas aseguraron haber viajado para la beatificación de Juan Pablo II en Roma. Lo que no supieron explicar es qué hacían entonces en España. Su destino real eran varios clubs de Castilla-La Mancha.

Entre nigerianas se dan casos de jóvenes explotadas por sus familiares

Brasil

Orkut es la red social de internet más popular entre los jóvenes brasileños y, precisamente por ello, se ha convertido en el lugar preferido por las mafias de este país para localizar potenciales víctimas. No les importa su sexo, porque en este país también son captados hombres jóvenes y travestis.

Al igual que las víctimas paraguayas, las brasileñas son agrupadas para ser enviadas a Europa como turistas. Para ello, los traficantes las reúnen en pisos patera de Sao Paulo y luego las acompañan hasta el aeropuerto de esta ciudad, desde el que emprenden viaje hacia España en avión. No obstante, no suelen utilizar vuelos directos. Las mafias prefieren que hagan escala en París y Ámsterdam para eludir los estrictos controles españoles. "Por razones de idioma, también vuelan a Lisboa y, desde allí, entran en España", señalan fuentes de la UCRIF. Esta cuestión idiomática hace que la mayoría acaben en clubs de dos de las comunidades más próximas al país vecino: Galicia y Extremadura.

Las mafias chinas utilizan siete rutas para colar' en España mujeres

Nigeria

En febrero, era detenida en Barcelona la mami Mustafá, una nigeriana que fue obligada a prostituirse durante años y que, cuando pagó su deuda, se dedicó a traer chicas desde el país africano para explotarlas. Entre sus víctimas estaba su hermana. Los expertos policiales aseguran que su caso no es, ni mucho menos, único, y que la presencia de familiares entre los que explotan a las nigerianas no es inusual. También recurrente es el sistema que, junto a las palizas, emplean para someterlas: un rito vudú que las hace temer por su vida si no cumplen con sus compromisos.

Para llegar a España, siguen varias rutas. Las más afortunadas vuelan desde Lagos a Madrid, con escala en alguna capital europea. Las menos emprenden un largo viaje por tierra, que puede durar meses, incluso un año, hasta Marruecos o Libia. Desde allí, cruzarán el Mediterráneo en patera hacia España o en barcos hacia Italia. "Con Libia en guerra, suponemos que esta segunda ruta terrestre se interrumpirá", auguran los policías.

China

Las redes que operan desde el gigante asiático han encontrado en algunos empresarios afincados en España la llave que les abre las fronteras. Muchas chicas son aparentemente contratadas por ellos para conseguir la documentación necesaria para cruzar la frontera, aunque luego nunca trabajarán en sus negocios. A cambio, ellas se comprometen a pagar hasta 35.000 euros a las mafias y, además, a abonar las cuotas de la Seguridad Social de su inexistente empleo.

Ese compromiso es el principio de un viaje que les lleva en avión por medio mundo. La Policía ha detectado siete rutas que discurren por países europeos (Holanda, Francia, Italia, Rusia, Suiza y Hungría), africanos (Kenia, Somalia, Mauritania, Marruecos, Malí, Argelia y Túnez) y asiáticos (Jordania y Tailandia). Al final del viaje, les esperan al menos cuatro años en pisos burdel de Madrid, Barcelona y Valencia. En los últimos tiempos se ha detectado que las redes han empezado a prostituirlas en pequeñas localidades.

Rusia

Las redes rusas ya no traen a sus víctimas en avión directo desde Moscú. Demasiado riesgo. Aunque la documentación que esgrimen para cruzar las fronteras sigue siendo un visado turístico, ahora las mafias han abierto nuevas rutas. Estas empiezan por un viaje en coche que cruza Bielorrusia y que, a partir de ahí, las llevará a Polonia, Alemania o, en menor medida, Finlandia. Allí, las redes las trasladan en avión a España. Nunca en grupos de más de tres.

Una vez en España, los propietarios de los clubs, habitualmente españoles casados con rusas, suelen alojarlas hacinadas en pisos de su organización. Hasta hace poco, era con ellos con quienes debían saldar sus deudas, pero las redadas policiales han hecho que las mafias también varíen el sistema de cobro. Ahora, las chicas deben enviar el dinero a la mafia a Rusia. Las finanzas de estas redes también siguen nuevas rutas.

Literas, multas a discreción y esponjas

La libertad tiene un precio para estas mujeres. ¿Cuál? Depende de la red que las introdujo en España y, sobre todo, de sus países de procedencia. Así, las nigerianas son las que adquieren una mayor deuda: 50.000 euros. Las que menos, las rumanas, que rara vez supera los 1.000. Sin embargo, para unas y otras esta suele convertirse en impagable, porque no sólo no se reduce cuando comienzan a prostituirse y entregar gran parte de lo que cobran a sus proxenetas, sino porque crece sin parar. El motivo es sencillo. Las redes les cobran por todo: por alojarlas en dormitorios comunitarios con literas, por comer en los club donde se prostituyen, por la ropa que adquieren para atraer a los hombres, por ejercer en el local... Además, también les imponen sanciones con las más variadas excusas. Por no pagar las cuotas para saldar la deuda, por estar más tiempo del fijado con un cliente, por ponerse enferma y no acudir al club... Algunas redes llegan a ofrecer a las chicas unas esponjas para que las introduzcan en sus vaginas cuando están con la
menstruación. De este modo, esos días pueden seguir trabajando y, así, evitar ser sancionadas. Por supuesto, también pagan por las esponjas.