Domingo, 22 de Mayo de 2011

Netanyahu busca apoyos en el lobby israelí de EEUU

La inflexibilidad de Israel refuerza el plan palestino de someter su Estado al sí de la ONU en septiembre

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·22/05/2011 - 22:40h

Activistas judíos protestan en Nueva York por el último discurso de Obama. s.p. /afp

La corbata celeste de Binyamin Bibi Netanyahu y la gris rayada y mustia que llevaba Barack Obama en su reunión del viernes parecían sogas que presionaban el cuello de dos políticos con planes muy distintos para Oriente Próximo, proyectos irreconciliables que, en el caso del plan de Obama, tiene un futuro incierto pues Netanyahu no acepta una retirada de los territorios ocupados en 1967, una extensión reducida que apenas representa el 22% de la Palestina histórica.

La colisión frontal entre estos dos hombres se resolverá probablemente en los próximos días, pero las perspectivas no son halagüeñas. Hoy Obama hablará ante el poderoso lobby israelí del AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel en sus siglas en inglés), y será tan interesante observar qué dice como el modo en que lo hace.

El martes, Bibi' se presentará también ante congresistas y senadores

El martes será el turno de Netanyahu, que comparecerá ante el AIPAC, y, triunfalmente, ante el Congreso y el Senado en el Capitolio, donde previsiblemente se sucederán, una tras otra, las ovaciones cerradas de congresistas y senadores, lo que le dará fuerza para oponerse a una negociación.

"Ante nosotros se abre un escenario de combate nuevo, donde se luchará con dureza y donde en el mejor de los casos no habrá ni ganadores ni perdedores. La lucha será acerca de la voluntad de mantener nuestra bandera en el mismo lugar donde estaba cuando comenzó la batalla", comentan en el entorno de la dirección palestina de Ramala.

Al borde del colapso

Israel ha dejado de negociar con los palestinos para hacerlo con EEUU

En estos medios se da por descontado que Bibi no tiene ninguna intención de retirarse de Cisjordania. "Como mucho, estará dispuesto a irse de alguna zona específica no demasiado extensa. Y esta actitud es precisamente la que ha reforzado la posición del presidente Mahmud Abás de acudir en septiembre a la Asamblea General de la ONU para que se reconozca el Estado palestino en las fronteras de 1967", comentaron las fuentes.

Los palestinos temen algo que ha venido ocurriendo desde hace años, desde las administraciones de Bill Clinton y George Bush hijo, y es que Israel ha dejado de negociar con los palestinos para negociar con Estados Unidos. "Esto es un problema grave y peligroso", advierten en Ramala.

Que el proceso de paz parece estar cerca del colapso es algo que se veía venir desde antiguo, al menos desde el asesinato de Yitzhak Rabin en noviembre de 1995. Los israelíes nunca han mostrado un interés auténtico en dejar Cisjordania, y mucho menos Jerusalén Este, donde proliferan las construcciones en las colonias y donde el jueves pasado los israelíes anunciaban oportunamente la construcción de otras 1.500 viviendas.

El golpe de gracia al proceso lo ha dado la dimisión de George Mitchell

El golpe de gracia lo dio el senador George Mitchell que dimitió hace diez días. Obama lo había nombrado enviado especial para el conflicto dos años atrás y Mitchell comenzó su trabajo con mucha ilusión. Viajó y viajó a Israel y a los territorios ocupados hasta que vio con claridad que Israel no tenía ningún interés en el proceso de paz.

Además, en Washington había un hombre que le ponía zancadillas continuamente. Dennis Ross, consejero de Obama para Oriente Próximo, uno de los llamados "rabinos", es decir judíos amigos de Israel, que en los años noventa expulsaron a los diplomáticos profesionales del Departamento de Estado, se oponía sistemáticamente a cualquier iniciativa de Mitchell.

Ross acabó minando poco a poco la paciencia de Mitchell. Viendo que sus iniciativas no prosperaban, el senador ha decidido marcharse a su casa. No mucho antes, había dicho que "700 días de fracaso bien valen un día de éxito", en alusión a los 700 días que estuvo negociando una solución al conflicto de Irlanda del Norte, una negociación que terminó con éxito. Pero eso no se repetirá en Oriente Próximo.