Sábado, 21 de Mayo de 2011

Zapatero dice que sólo el PSOE convierte demandas en derechos

"A nosotros no nos asustan las reivindicaciones y movilizaciones", dice a los indignados

GONZALO LÓPEZ ALBA ·21/05/2011 - 00:46h

MARTA JARA - Zapatero cierra campaña junto a Tomás Gómez y Jaime Lissavetzky.

El PSOE cerró ayer la campaña aferrado a la esperanza de que, aunque sea por la mínima y en el último minuto, podrá conservar al menos los gobiernos autonómicos de Extremadura y de Castilla-La Mancha, convertido este último en el fiel de la balanza del 22-M por mor del órdago lanzado por Mariano Rajoy con la candidatura de su número dos, María Dolores de Cospedal.

El último esfuerzo movilizador lo protagonizó José Luis Rodríguez Zapatero, quien pidió el voto para el PSOE a "todos los progresistas y todos los demócratas que quieren gobiernos que escuchen y que dialoguen". Fue un llamamiento casi a la desesperada que singularizó en "los trabajadores", con apelación a la hermandad de nacimiento del PSOE y la UGT, y a las mujeres, a las que dijo que "se juegan mucho el domingo". "No se puede dar un paso atrás", fue su última proclama electoral.

En la antesala de la jornada de reflexión, la dirección del PSOE mantenía ayer la opinión de que la marea de los indignados no tendrá repercusión electoral y su mayor preocupación era evitar que el movimiento se desborde. Pero el presidente del Gobierno volvió a dirigirse directamente a ellos: "A nosotros no nos asustan las reivindicaciones y las movilizaciones, nos comprometen a dar las respuestas sociales que necesita la gente para tener futuro". En esta línea argumental, recordó que la centenaria historia del PSOE "es de reivindicación de derechos, pero también de llevarlos a la práctica con las leyes que hemos hecho".

La palanca de los cambios

Zapatero dijo "respetar a quien no quiera votar", pero subrayó su discrepancia con esta actitud al resaltar que el voto "es la palanca de cambio más poderosa". Por eso, pidió a "todos los ciudadanos" que el domingo acudan a votar, "por respeto a nosotros mismos como país y por el futuro de los que más lo necesitan", con el subrayado de que el futuro "siempre está en manos de la gente" y de que el PSOE es un partido que nació "no sólo para reivindicar, sino también para gobernar".

El presidente volvió a proclamar que se siente "el principal responsable de hacer todo lo posible para ayudar a que los que no tienen empleo puedan encontrarlo cuanto antes", una situación que, según advirtió, no sólo castiga a los jóvenes sino también, de forma especialmente dura, al grupo de edad comprendido entre los 40 y los 45 años. En contraste con su actitud de "dar la cara", señaló que al PP el desempleo "sólo le ha interesado como un arma electoral".

La caravana de la despedida de Zapatero como líder del PSOE llegó ayer a su estación término en Madrid, donde fue recibido con el grito clásico de "¡Presidente, presidente!" y pudo también oír otros como: "¡Te queremos!" o "¡No te vayas!". En el Recinto Ferial, lejos de la acampada de la Puerta de Sol y ante más de 4.000 personas, compartió la tribuna con Tomás Gómez, el dirigente que se labró un perfil propio como el hombre que le dijo "no" cuando le pidió que renunciara a ser el candidato en la Comunidad de Madrid, y con Jaime Lissavetzky, el disciplinado militante que aceptó competir por la alcaldía de la capital con Alberto Ruiz-Gallardón.

La sombra del 'tamayazo'

Zapatero destacó que tan importante como lo que se hace es "cómo se hace" y, sin mencionarlo expresamente, evocó el tamayazo la fuga de dos diputados socialistas que en 2003 permitió a Esperanza Aguirre conquistar el Gobierno de Madrid. Lo hizo al reivindicar que las victorias han de producirse "en buena lid". De Gómez ensalzó su "valentía" y que nunca "nadie le ha regalado nada"; y de Lissavetzky, que, aunque ha dirigido "la etapa de oro del deporte español, él nunca se ha puesto ninguna medalla".

Al cierre de la campaña acudieron varios miembros del Gobierno, como Elena Salgado y Valeriano Gómez, y también viejas glorias del socialismo, como Virgilio Zapatero, Javier Solana y Gregorio Peces-Barba. El presidente tuvo palabras de especial elogio para los dos últimos. Y también pronunció otras marcadas por el claro signo de su despedida: "A todos los votantes del PSOE les quiero reconocer y agradecer su apoyo y lealtad, en las circunstancias fáciles y en las difíciles".

Desde el Comité Electoral se insistía anoche en que aún "hay partido", con el argumento de que, desde que hace 15 días comenzó la campaña, ha sido constante la tendencia creciente de voto al PSOE. Pero a tal afirmación no se le ha dado el soporte de datos concretos que refuercen la idea de que se ha invertido la tendencia que comenzó con la pérdida de los gobiernos de Galicia y de Catalunya.

Puestos a buscar consuelo, algunos veteranos socialistas se agarraban anoche a la esperanza de que, si el electorado "nos castiga ahora, al menos será distinto en las elecciones generales". Pero la preocupación de fondo no es la derrota ahora ni en marzo de 2012, sino la convicción de que si la derecha "se instala, será para muchos, muchos años, y no van a dejar ni las raspas".