Viernes, 20 de Mayo de 2011

El voto Don Simón

La voz de los 4.000

ANÍBAL MALVAR ·20/05/2011 - 08:20h

No me gusta ser chivato. Pero responsabilidad obliga. Soy persona de orden cuando estoy sereno y considero que las leyes están para cumplirlas salvo cuando estoy votando.

La Junta Electoral que ha vetado la concentración de Sol se dejó el trabajo a medias. Hay otro colectivo agreste que, sin pedir permiso, con dos cojones, toma todos los días la calle sin que nadie les diga nada.

Hay otro colectivo agreste que toma todoslos días la calle

No son tan mediáticos como los 20.000 de Sol, pero también duermen en cartones. Al igual que los 20.000 de Sol, no piden el voto a nadie. Como los 20.000 de Sol, son víctimas de la estulticia política y de la banca. Y al igual que a los 20.000 de Sol, la gente de bien los mira mal.

Son los 4.000 sin techo de Madrid.

Ayer me lo pasé llamando a albergues y asociaciones de ayuda al indigente. Da un poco vergüenza preguntar, pero yo lo pregunto: ¿a quién vota el indigente?

Al igual quelos 20.000 de Sol, no piden el voto a nadie

Ramiro, 78 años, trabajador del albergue de San Martín de Porras, me contesta: "Pues no sé a quién votan los que vienen aquí. Vaya pregunta me haces. Pero yo creo que votan el 70% o el 80%, no te vayas a creer. Tienen conciencia política. Y en el albergue se habla mucho de la movida de Sol. Eso sí, este año no nos ha llegado propaganda electoral como otras veces. Debe ser cosa de la crisis. Solo el PSOE nos ha mandado una carta".

La primera medida de los partidos madrileños, ante la crisis, parece haber sido la de recortar la propaganda electoral de los sin techo. Manda chaise longue.

¿Y ha ido al albergue algún candidato a hacer campaña?

No, por aquí no ha pasado nadie.

Lo peor que le puede pasar a un demócrata es que su voto no signifique nada. Estos 4.000 votos no le importan a nadie. Es más. Estos 4.000 votos no los quiere nadie. Estos 4.000 votos huelen peor que nosotros después de salir del spa. Nos dan asquito. No he visto ni a Esperanza ni a Tomás ni a Gregorio compartiendo el cartón de Don Simón con estos 4.000 votos en la foto electoral.

Un hombre, un voto. Eso lo entiende todo el mundo. Pero la viceversa, que un voto lleva detrás un hombre o una mujer o un niño, ni siquiera lo entienden del todo los 20.000. Que salgan hoy los 20.000 a colectar estos cartones con hombre dentro. El Don Simón, compartido en buena gente, coge exquisito bouquet a fermento libertario.