Viernes, 20 de Mayo de 2011

Antisistemas y democracia

Las protestas llevan la política a la campaña

LUIS G. MONTERO ·20/05/2011 - 08:20h

Uno de los síntomas de las crisis sociales profundas es la acusación de bárbaros contra aquellos que intentan defender los fundamentos de la comunidad. Los principios se convierten así en un peligro. El votante perplejo escribió sobre este fenómeno en un libro titulado Inquietudes bárbaras. Comprobaba que los partidarios de los derechos civiles y los procedimientos democráticos corrían el riesgo de representar una amenaza radical. Es la acusación que llueve hoy sobre los ciudadanos reunidos en la Puerta del Sol para exigir una democracia real.

El votante perplejo les agradece que hayan sido capaces de introducir en esta campaña la discusión política. Ya no basta con repetir que Zapatero es el culpable de todo. Ahora hablamos de un sistema corrupto del que Rajoy es también responsable. Los partidos mayoritarios están alcanzando niveles de zafiedad muy altos. Como el votante perplejo nació en Granada, no se resiste a llamar la atención sobre los argumentos utilizados por Javier Arenas en su ciudad. Resulta que los presidentes de la Junta de Andalucía y del Gobierno nacional quieren poco a Granada, la persiguen con saña. Cuando Arenas y Rajoy sean presidentes, se notará enseguida su amor por todo lo granadino. El votante perplejo intenta recordar qué hicieron por la ciudad cuando ocupaban su butaca de ministros en el Gobierno de Aznar. Nada de nada. Sirva este ejemplo para resumir la demagogia populista y el tono zafio de la campaña. Por si no bastaba con las heridas territoriales entre Madrid, Vitoria y Barcelona, ahora se pretende crear una fractura entre Granada, Sevilla y Madrid. Vaya fauna.

Exigir democracia real no pone en crisis la dignidad de la política

¿La exigencia de una democracia real pone en crisis la dignidad de la política? El votante perplejo está convencido de que la barbarie tiene otros domicilios. Al sistema le hace dañoque una mafia de especuladores compre a dos diputados socialistas para violar los resultados electorales y permitir que llegue al poder una cómplice de sus intereses inmobiliarios. Hace daño también un presidente que incumple sus promesas electorales y aplica medidas que sólo sirven para empobrecer a la ciudadanía y aumentar en un 20%las ganancias del Ibex 35. Hace daño que se banalicen los derechos otorgados por la Constitución. Hace dañouna lista electoral plagada de corruptos. Hace daño que los jueces sigan las órdenes de los partidos que controlan los órganos del Poder Judicial. Hace daño una Ley Electoral calculada para consagrar el bipartidismo e impedir una representación democrática justa.

Y al sistema le hacen daño los periodistas que no ofrecen una información veraz. El votante perplejo recuerda todavía la jornada de reflexión de las elecciones de 2004. La multitud se agolpó en las calles para exigir que se informara sobre la responsabilidad de los atentados de Atocha. Los mismos medios que acusaban a la gente de ser un peligro para el sistema, repetían la consigna de que se trataba de una acción de ETA. ¿Quién hace daño?