Miércoles, 16 de Enero de 2008

La filial del British Council en San Petersburgo suspende sus labores

EFE ·16/01/2008 - 15:37h

EFE - Moscovistas pasan cerca de las oficinas del British Council en Moscú, Rusia, hoy miércoles 16 de enero. El vicepresidente de la Duma (Parlamento) rusa y diputado Liberal Democrático Vladimir Zhirinovsky dijo hoy durante la sesión parlamentaria que hay que detener las acciones ilegales del British Council, que ha abierto oficinas en San Petersburgo y Yekaterinburgo contra la ley rusa.

La oficina del British Council (BC) en San Petersburgo, cuyo cierre exigía el Gobierno ruso junto a la filial de Yakaterimburgo, suspendió hoy sus labores de forma provisional, informó la agencia Interfax.

"El Consejo Británico en Petersburgo está temporalmente cerrado debido a las últimas acciones en su contra por parte de las autoridades rusas", reza un anuncio colgado en las puertas de la filial de ese organismo, dedicado a promover la cultura del Reino Unido, en la antigua capital de los zares.

El cierre de la filial se produjo poco después de que la policía rusa anunciara la detención anoche por unas horas del director del BC en San Petersburgo, Stephen Kinnock, bajo acusación de violar las normas del tráfico y de conducir en estado ebrio.

Mientras, el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, ex KGB) anunció hoy que está citando al personal ruso de las filiales del BC en San Petersburgo y Yekaterimburgo (Urales) para explicarle el conflicto bilateral en torno a ese organismo.

Estas acciones de los servicios secretos "se emprenden con el fin de proteger a los ciudadanos rusos, para que no sean utilizados como instrumentos en las provocaciones de los británicos", informó la oficina de prensa del FSB a la emisora de radio "Eco de Moscú".

Por otra parte, la portavoz del BC en Moscú, María Krupnik, ha declarado que "el Consejo Británico no colabora con los servicios secretos británicos", en un desmentido de acusaciones vertidas en los últimos días por un antiguo dirigente del KGB, según Interfax.

En diciembre pasado Rusia exigió la clausura de las filiales del Consejo Británico en San Petersburgo y Yekaterimburgo, aunque no de la sede central de Moscú, so pretexto de la ausencia de normativas que regulen su funcionamiento

El primer ministro británico, Gordon Brown, calificó de "inaceptable" la decisión rusa y recordó que sólo otros dos países habían obrado de manera similar: Birmania e Irán.

El BC comenzó sus actividades en Rusia a comienzos de la pasada década de los años 90, cuando inauguró sus oficinas centrales en Moscú y luego organizó, según la Cancillería rusa, sin el debido respaldo jurídico, quince representaciones regionales.

Rusia aseguró que la congelación de actividades de las filiales regionales se mantendría hasta que se suscriba el correspondiente acuerdo bilateral.

Sin embargo, el BC se negó a obedecer la orden del cierre y reabrió sus filiales tras la fiestas de fin de año, lo que fue tachado de "provocación" por el ministerio de Exteriores ruso.

La Cancillería advirtió el pasado lunes que, en vista de que su llamamiento ha sido ignorado, se verá obligada a adoptar "una serie de medidas de acción administrativa y jurídica".

Entre esas medidas, la Cancillería mencionó: "La recaudación de la deuda tributaria del BC en San Petersburgo y la negativa a prorrogar y conceder visados a los nuevos colaboradores de los consulados generales" en esas dos ciudades rusas.

Ambas partes admiten que el detonante de las discrepancias fue el asesinato en Londres a finales de 2006 del ex espía ruso Alexandr Litvinenko, quien dejó una carta en la que responsabilizó de su muerte al presidente ruso, Vladímir Putin.