Jueves, 19 de Mayo de 2011

Dame veneno que quiero morir

ANTONIO AVENDAÑO ·19/05/2011 - 08:20h

Esta va a pasar a la historia electoral como la campaña que todo el mundo estaba desde el principio deseando que acabara cuanto antes, si bien por motivos distintos en cada uno de los partidos. En el caso del Partido Popular las prisas por acabar la campaña ni siquiera necesitan explicación. En realidad, el PP habría preferido directamente que no hubiera campaña: hoy se convoca y mañana se vota. Rapidito, señores, que no hay tiempo que perder escuchando mentiras del Gobierno. Y ya puestos, ¿por qué no convocar un día después del 22-M las generales y las andaluzas y al siguiente todo el mundo a votar también? Los partidos políticos se ahorrarían los gastos de campaña y las televisiones públicas el bochorno de que la información se la dicte la Junta Electoral. En estos momentos en que las encuestas le dan ganador, PP sería favorable a esa democracia exprés que ahorra argumentos, simplifica trámites y conjura sobresaltos.

Para Izquierda Unida también esta campaña tiene algo de suplicio. La obliga a gastarse un dinero que no tiene y además sus actos le lucen menos que a los otros partidos porque encuentran menos eco mediático. Los socialistas, a su vez, también están deseosos de que esto acabe cuanto antes. La campaña no está teniendo el perfil ni la progresión de la de las generales del 96, cuando el PSOE las perdió por 300.000 votos convencido de que con una semana más de campaña habría podido remontar. En la de ahora, si esto durara una semana más los socialistas elegirían como lema de campaña la rumba de Los Chunguitos Dame veneno que quiero morir. Hay síntomas que no auguran nada bueno: ¿cómo es posible que ayer en un barrio obrero de Sevilla no hubiera siquiera un puñado de militantes arropando a Griñán y a Espadas? ¿Dónde diablos estaba el partido? ¿Tarareando a Los Chunguitos?