Jueves, 19 de Mayo de 2011

Argentina explota el teatro íntimo

El éxito de las historias cotidianas de la escenade Buenos Aires desembarca en el Festival de Otoño

PAULA CORROTO ·19/05/2011 - 08:00h

Imagen de 'El viento en un violín', de Claudio Tolcachir, en Las Naves del Español.

Las historias tienen lugar en pequeños salones. Tratan de madres e hijos, primos y primas, hermanos y amigos. Entre ellos se establecen relaciones en las que hay violencia, asuntos que no se cuentan, pero también mucho amor soterrado. Son los conflictos de interior, las historias mínimas que están revolucionando el teatro actual de Buenos Aires y que ahora también han aterrizado en España de la mano de sus creadores.

Daniel Veronese, director de obras como Todos los gobiernos han evitado el teatro íntimo, fue uno de los primeros en aparecer y ahora llegan sus cachorros al Festival de Otoño en Primavera de Madrid: Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Ciro Zorzoli.

"La ebullición de nuestro teatro es histórica", afirma el autor Zorzoli

"Lo que está sucediendo en el teatro de Buenos Aires es un fenómeno histórico, interesante e inabarcable. Quizá hay mucho deseo de encontrarnos unos con otros para llevar a cabo un proyecto más allá de las condiciones económicas que podamos tener", explica a este periódico Zorzoli, que el próximo 25 de mayo estrena Estado de ira en el Teatro de la Abadía.

En esta obra, el autor y director reflexiona, siguiendo los pasos de Vania en la calle 42, sobre el propio hecho teatral y sobre si el espectador puede llegar a creerse lo que sucede en el escenario en unos tiempos en los que, con las tecnologías, casi podemos palpar la realidad. "Lo importante de esta efervescencia es que está provocando una reflexión escénica", añade Zorzoli.

Para Tolcachir, que acaba de estrenar en Las Naves del Español El viento en un violín, "una historia de personajes violentos que, a pesar de su amor al otro, pueden llegar a lastimarlo", este ejercicio de choques emocionales "es argentino y universal, ya que parte de lo que ha contado el teatro desde siempre. El teatro siempre ha hablado del ser humano, de realizarse y progresar. Ahí está Hamlet".

"Ahora no tenemos que evitar a la censura para crecer", dice Perotti

Lautaro Perotti propone un drama familiar en Algo de ruido hace (a partir del 30 de mayo en la sala Pradillo), una obra de la también argentina Romina Paula, en la que dos primos luchan por el amor (carnal) de su prima, y que viene precedida de un gran éxito en su país. "Todo lo que está sucediendo tiene que ver con la búsqueda del teatro no teatral. Es decir, los creadores buscamos despojarlo de todos los artilugios e ir a lo más esencial: contar una buena historia con actores", subraya.

El peso del 'corralito'

Para estos creadores, los condicionantes sociales e históricos también forman parte de esta ebullición teatral. "En Argentina llevamos cien años de teatro independiente y tenemos muchas búsquedas, muchos tipos de teatro. Pero es evidente que hace unos años la cuestión económica también nos ayudó", afirma Perotti. El corralito económico de 2002 acotó los medios, pero disparó las ideas: si no era posible un teatro en salas enormes, la salida era lo pequeño e íntimo.

El asentamiento de la democracia también ha sido un canalizador para este teatro. "Hubo una época en la que tuvieron más peso las historias sociales porque era lo que vivíamos en Argentina. Ahora se ha contenido esta cuestión y hay una mirada más hacia lo particular", explica Zorzoli. Su compatriota Perotti se alegra de esta nueva etapa: "Ahora no tenemos que evitar la censura para crecer. El teatro evoluciona por la propia búsqueda de los artistas".