Miércoles, 18 de Mayo de 2011

El vídeo se afianza como motor de una revolución artística, estética y social

EFE ·18/05/2011 - 13:26h

EFE - Vista de la exposición "Icons of video art" inaugurada hoy en Valladolid, que tiene como hilo conductor el cuerpo y el espacio, y que muestra una decena de obras de artistas internacionales que acercan al espectador a este medio artístico utilizando el cuerpo como denomindor común.

El vídeo se ha consolidado en esta primera década del siglo XXI como motor de una revolución artística, estética y social que ya ha cruzado el umbral de los grandes museos, bienales y colecciones privadas con nombres como los integrantes de la exposición "Icons of video art", inaugurada hoy en Valladolid.

La serbia Marina Abrahamovic, conocida ya en el MoMA de Nueva York, y el fotógrafo estadounidense Anthony Goicolea, con obra en el Museo Guggenheim de la misma ciudad, figuran entre los quince vídeo-artistas que llegan a Valladolid a través de un fondo cedido por los coleccionistas Teresa Sapey y Miguel Fernández-Ballesteros.

Reflexiones personales, denuncias sociales, emociones, fábulas, digresiones artísticas y en ocasiones transgresoras convergen dentro de este muestrario que incluye desde animaciones y proyecciones de raíz cinematográfica hasta documentales, pero todos ellos con el común denominador del cuerpo y el espacio.

Las nuevas tecnologías, en este caso el vídeo, han contribuido a forjar un nuevo lenguaje artístico que ha supuesto una ruptura con los cánones tradicionales y dispuesto una nueva relación entre el creador, la obra y el público, ha explicado a los informadores María Toral, comisaria de esta exposición que se clausura el 19 de junio.

Marina Abrahamovic presenta en "Skeleton" una reflexión sobre la influencia de la historia en el comportamiento del hombre, materializada en una mujer tendida y desnuda que descansa con una respiración agitada y convulsa debido al peso de un esqueleto que reposa sobre su cuerpo.

Anthony Goicolea presenta en "Classroom" la diferente reacción de dos adolescentes ante la angustia de un compromiso académico, mientras que el ruso Dmitry Bulnygin comparece con "Tennins", una peculiar interpretación de este deporte a través del movimiento de una tenista siempre enfocado desde debajo de la falda.

En una clave más contestataria, la sueca Candice Breitz advierte en "Becoming" sobre la trivialidad y el esquematismo que los medios audiovisuales pueden ocasionar en la sociedad, lo que plasma a través de dos pantallas paralelas donde, de forma simultánea, aparece en una de ellas la actriz Cameron Díaz hablando y en otra una mujer de gran parecido que adopta sus mismos gestos y lenguaje.

El único español representado en "Icons of video art" es Dionisio González (Gijón, 1978), con obra en el Reina Sofía y en el Museo de Fotografía Contemporánea, y que en "Pauliceia Desvairada" recurre a la estética para denunciar la anacrónica e injusta existencia de favelas (chabolismo a gran escala) en Brasil.

La artista sueca A.K. Dolven comparece con el vídeo titulado "Podría pasarte", su particular versión del cuadro del mismo título que en 1886 pintó el colombiano Arturo Michelena, donde propone la compasión y el afecto entre iguales.

El documentalismo y el vídeo-arte componen un perfecto maridaje en la pieza denominada "Marcellvs L", donde el creador brasileño así llamado evoca la tragedia del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial a través de cinco pantallas instaladas en el interior del monumento al Holocausto en Berlín.

El laberinto del monumento acentúa la sensación de angustia y remite a la tragedia hebrea mediante las reacciones de los turistas que deambulan por sus calles y que el artista de Belo Horizonte (Brasil) grabó durante varias semanas en Berlín.

Dentro del apartado documental, la exposición incluye un vídeo de sesenta minutos sobre la vida y al obra del estadounidense Bill Viola, dirigido por Mark Kidel para la BBC y Francia Arte.

Otros artistas representados el diseñador de moda Hussein Chalayan -de origen turco-chipriota-, el escocés Douglas Gordon, la suiza Zilla Leutenegger, el danés Eliasson Olafur, el norteamericano Michael Rees, la sueca Nathalie Djurberg y el uruguayo Martin Sastre con una fábula sobre la desaparición de la ciudad de Montevideo.

Todas las obras están fechadas en el siglo XXI y el mosaico de sus nacionalidades habla del calado del vídeo-arte que, gracias a las nuevas tecnologías, ha democratizado su acceso a los jóvenes creadores y socializado su mensaje mediante el fácil e inmediato calado en un mayor número de consumidores o visitantes.

Roberto Jiménez