Miércoles, 18 de Mayo de 2011

La CE advierte de que la reestructuración no es una alternativa a los ajustes

EFE ·18/05/2011 - 12:39h

EFE - El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. EFE/Archivo

Bruselas, 18 may (EFECOM).- La Comisión Europea (CE) insistió hoy en que una eventual reestructuración de la deuda griega no es una alternativa al programa de ajustes y reformas a que se ha comprometido Grecia como condición para recibir la ayuda internacional.

"La reestructuración de la deuda nunca puede ser una alternativa a los ajustes necesarios que deben ser implementados", advirtió el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, en una conferencia celebrada en Bruselas.

Barroso recordó que "la asistencia (internacional) está sujeta a la implementación de un estricto programa de condiciones por parte del Estado miembro", que son "son acordadas antes de dar la asistencia", como ha ocurrido en el caso de Portugal.

El líder del Ejecutivo comunitario reconoció que la puesta en marcha de las medidas contenidas en el programa "es necesariamente dolorosa" pero tendrá efectos beneficiosos, aunque sus resultados no sean "inmediatamente visibles" e incluso puedan llevar al país en cuestión a la recesión de manera temporal.

"Necesitamos tiempo, necesitamos perseverar. La Consistencia es un principio fundamental de cualquier política", explicó Barroso, quien añadió que "venir cada día con nuevas ideas o nuevas condiciones" no ayuda.

"La prioridad debe darse a cumplir lo que ha sido acordado", insistió.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, que asistió a la conferencia, insistió en la misma idea al decir que espera que el Gobierno griego pase a la acción "en los próximos días", y presente acciones más allá de las promesas, relacionadas con el programa de ajustes y privatizaciones comprometido.

"Espero que en los próximos días el Gobierno griego anunciará decisiones concretas sobre esto. Entonces, podremos hablar de próximos pasos en cuanto a la recuperación de la economía griega".

Rehn fue más específico que en otras ocasiones sobre los siguientes pasos que se pueden adoptar en este sentido, relacionados con una llamada reestructuración suave de la abultada deuda griega.

El comisario explicó que es necesario diferenciar entre una reestructuración amplia de la deuda soberana del país y la opción que éstos días se baraja en Bruselas: el "reprofiling" (término inglés que equivaldría a un cambio del perfil de la deuda).

Según Rehn, éste podría consistir en mantener la exposición de los bancos de Grecia a la deuda de su país y un acuerdo voluntario para ampliar el plazo de amortización de los bonos para los inversores privados.

"La reestructuración no está en la mesa. Estamos hablando de examinar la posibilidad de efectuar una reprogramación voluntaria o 'reprofiling' sobre bases voluntarias, y subrayo la palabra voluntaria", insistió el comisario.

En todo caso, el comisario pidió que no se saquen conclusiones "prematuras", pues "el primer paso" consiste en comprobar el compromiso de las autoridades griegas con lo acordado.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, destacó la necesidad de que los inversores privados compartan la factura de la crisis para que ésta no recaiga siempre sobre el contribuyente.

Aunque no hizo referencias concretas al caso de Grecia, dijo que la Unión Europea no fue creada como un sistema de redistribución de los países ricos a los pobres e insistió en que los rescates no tienen sentido si los estados afectados no emprenden duros programas de ajustes y reformas.

Está previsto que los ministros de Finanzas europeos tomen una decisión sobre el capítulo griego en la reunión que celebrarán a mediados de junio en Luxemburgo, una vez se conozcan las conclusiones de la misión de la UE y el Fondo Monetario Internacional que se encuentra en Atenas evaluando el progreso del programa de rescate de 110.000 millones concedido en mayo de 2010.

Según las previsiones económicas publicadas por la CE el viernes, el déficit público griego se situará en el 9,5 % del PIB en 2011, por encima del 7,6 % pactado, y la deuda aumentará hasta alcanzar el 166,1 % en 2012.