Martes, 17 de Mayo de 2011

Nuevo test independentista

ERC experimenta desde Barcelona nuevas alianzas para intentarcapitalizar la subida del sentimiento independentista. CiU mantiene actualmente la tutela del espacio creciente del segregacionismo

J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS ·17/05/2011 - 22:13h

Barcelona servirá de laboratorio de excepción para medir la capacidad de cohesión del movimiento independentista y la penetración del mensaje soberanista en el electorado de las grandes ciudades. La prueba, sin embargo, tiene una dimensión territorial mucho más amplia, ya que en al menos medio centenar de municipios se presentan alianzas o combinaciones asimétricas entre ERC, Reagrupament y Solidaritat por la Independència (SI), principales siglas de la pujante marca soberanista, además de la Democràcia Catalana del ex presidente del Barça, Joan Laporta. También hay que citar las CUP (Candidatura d'Unitat Popular), de perfil independentistas e izquierda anticapitalista.

La coalición Unitat per Barcelona (UxB), encabezada por el republicano Jordi Portabella, es la punta de lanza de última hora del nuevo intento de aglutinamiento de la familia independentista. La dilución de ERC en unas siglas compartidas con la formación de Joan Carretero (ex ERC) y el pequeño partido de Joan Laporta (ex SI) se presenta como una operación ambiciosa y, al mismo tiempo, de alto riesgo. Hoy por hoy, los sondeos no parecen muy prometedores para la candidatura de Portabella, que sin embargo se presenta abiertamente en nombre del movimiento que el pasado 10 de abril condujo a 250.000 a votar en el referéndum sobre la independencia en Barcelona.

Referéndum por vía municipal

Aunque las propuestas sobre el modelo de ciudad, la gestión de los servicios y las políticas sociales prevalecen sobre el discurso nacional en la campaña, Portabella intenta abanderar desde Barcelona la causa simbolizada por la gran manifestación del 10 de julio 2010 tras la sentencia del Estatuto.

El candidato de UxP, que desde 2007 ya no forma aprueba parte de la mayoría de gobierno municipal, aunque siempre votó a favor de los presupuestos, pretende asociar el municipalismo con el movimiento soberanista y propone canalizar en adelante a través de los nuevos ayuntamientos la reclamación de la independencia de Catalunya.

Portabella propugna utilizar la vía de la nueva Ley de Consultas aprobada hace algo más de un año por el Parlament con el voto de los socios del tripartito. Esta norma prevé que las consultas pueden ser convocadas por un 10% de los 947 municipios de Catalunya que congreguen al menos medio millón de habitantes y formalizan su petición ante el Parlamento. En cualquier caso, la idea tendrá que esperar que se resuelva el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno contra la citada ley, que está suspendida a título cautelar.

Un sector creciente y codiciado

Según los resultados de las elecciones al Parlament de Catalunya, el independentismo cuenta ahora mismo con un capital electoral certificado de 362.000 votos, el 15% del total de sufragios emitidos el 28-N. Naturalmente, los 1,2 millones de votos conseguidos por CiU no podrían asimilar sin más a este contingente, pero es incontestable que este sector de electores participa con más o menos entusiasmo de la orientación soberanista de la federación nacionalista liderada por Artur Mas. En cualquier caso, la suma elevaría la cuota teórica del voto soberanista en casi el 50% de los escaños del Parlament.

Este segmento del electorado, sobre el que CiU ejerce hoy por hoy su tutela y su hegemonía indiscutible, agita con fuerza la escena del independentismo político a escala municipal. La fragmentación de este espacio, donde también compite la Candidatura de Unidad Popular (CUP), queda patente con la multiplicidad de combinaciones.

La más frecuente en el territorio es la alianza entre ERC y Reagrupament, la escisión liderada por el conseller Joan Carretero, de nuevo juntos -aunque no revueltos- en una treintena de municipios de cierto peso, empezando por Barcelona. En la capital también compite CUP-Alternativa por Barcelona, encabezada por el abogado Xavier Monge, avanzada del fenómeno de las CUP que forma parte del puzzle independentista desde la izquierda radical y anticapitalista.

El desiderátum del movimiento independentista tal ves es el pequeño municipio de Castellnou de Bages, de apenas un millar de habitantes, donde las cuatro fuerzas en litigio presentan una candidatura única.

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