Martes, 17 de Mayo de 2011

Rubalcaba alerta de que "la indiferencia" traerá retrocesos

Promete acabar con la regla de que "los beneficios se privatizan y las pérdidas se socializan"

GONZALO LÓPEZ ALBA ·17/05/2011 - 21:47h

EFE - l ministro del interior Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista a la alcaldia de Vigo, Abel Caballero y el secretario general del PSdeG-PSOE, Pachi Vázquez.

La cuestión sucesoria volvió a colarse ayer en la campaña electoral del PSOE, que en su último tramo busca sacar de "la indiferencia" a sus votantes aún indecisos encarándoles con el futuro.

A Alfredo Pérez Rubalcaba el terremoto de Lorca le arruinó el jueves uno de los tres mítines que tenía programados dentro de la caravana central la que tiene mayor seguimiento de los medios de comunicación para presentarse en sociedad como alternativa de liderazgo tras el anuncio de la retirada de Zapatero. Ayer, en Vigo, tenía su última función en esta precampaña para las primarias y no desperdició la oportunidad de resarcirse de aquel imprevisto ante una militancia para la que se quedó muy pequeño varios cientos de personas tuvieron que quedarse fuera el anexo del Auditorio Mar de Vigo, elegido por temor a un nuevo pinchazo.

El vicepresidente esboza un discurso de sucesor y ofrece su "concepción política"

El vicepresidente primero del Gobierno, sin saltarse los márgenes del guión de campaña ni abjurar de su condición de portavoz, hizo lo que dirigentes próximos calificaron de "un discurso propio", un discurso de sucesor, en el que incorporó elementos propios de "mi concepción de la política". En esa clave sucesoria pareció diseñado con esmero todo el acto.

Para empezar, el nombre de "Rubalcaba" se proyectó en zoom en la pantalla de plasma, como suele hacerse con el de Zapatero, aunque para que no llamara la atención más de lo debido se hizo lo mismo con los nombres del resto de los oradores. El cartel lo completaron la portavoz en el Senado, Carmela Silva; el alcalde de Vigo, Abel Caballero; y el secretario general del PSOE gallego, Pachi Vázquez.

La portavoz en el Senado, que no pudo completar su intervención por una severa afonía, se refirió a Rubalcaba como a alguien "que defiende a España". Pero si Silva se quedó en el elogio obligado, Vázquez, sin llegar a tratarle de "presidente", como había hecho la víspera José Bono, se refirió a Rubalcaba como si ya se hubieran celebrado las primarias de las que debe surgir el candidato para 2012.

Vázquez ensalza a Rubalcaba: "No me extraña que tengas de los nervios al PP"

"No me extraña que los tengamos de los nervios a los del PP. Que compren tranquilizantes porque les queda mucho tiempo de ponerse nerviosos contigo, Alfredo", dictaminó el líder del PSdeG tras hacer el panegírico del vicepresidente. De él, entre otras cosas, dijo: "Nos sentimos orgullos de ti. Cada vez que pasa algo grave en España y a todos se nos encoge el corazón, cuando ves a Alfredo en la tele y lo explica, todos nos quedamos más tranquilos. Haces la política como cuando un equipo de fútbol juega bien, haciéndolo fácil. Transmites tranquilidad, ilusión e impulso".

"Yo no soy nada sin vosotros"

No podía extrañar, pues, que la salida de Rubalcaba al escenario fuera aclamada al grito de "¡Presidente, presidente!", coro al que puso fin con tres palabras: "Eso, otro día". El vicepresidente, en una nueva exhibición de su dotes oratorias, buscó desde el primer momento la complicidad con los alcaldes, con el secretario general del PSOE gallego y con los militantes: "Yo no soy nada sin vosotros".

Entre guiño y guiño, en un acto marcadamente interactivo, fue deslizando ideas y conceptos que acentuaron su perfil propio, hasta llegar a asumir el compromiso de "cambiar" la regla en virtud de la cual "los beneficios se privatizan y las pérdidas se socializan".

Rubalcaba se esforzó por ofrecer argumentos y razones para que los indecisos vuelvan a votar al PSOE. Primero, buscó la comunión de sentimientos: "Entendemos que haya gente distante y que algunos se sientan defraudados". Luego apeló al corazón: "Se trata de confiar en los amigos o dejar paso a los adversarios". A continuación, invocó el raciocinio: "La indiferencia nunca construyó hospitales ni escuelas, y las cosas que hemos conseguido no son para siempre". Y, finalmente, alentó el temor a la derecha hurgando en la conciencia: "Sería terrible que lo conseguido retrocediera porque la izquierda se ha quedado en casa".

Lo que se dilucida es, según destacó, nada menos que "el modelo de sociedad que queremos para salir de la crisis". Si hubiera gobernado el PP, también habría estallado la crisis, pero "los más humildes lo hubieran pasado peor", advirtió. Y, puesto que las reformas resultan imprescindibles, "nada mejor para reformar una casa que el arquitecto que la construyó".

Derecha sin límites

Como Zapatero el día anterior, afirmó que el PP actuará sin límites si alcanza el poder, pero lo formuló con su propio lenguaje y con mayor dureza. "El PP ha traspasado los límites de la democracia y lo peor es que a Rajoy no se le ha movido un músculo", dijo refiriéndose a su actitud ante la crisis, sus ataques contra el Tribunal Constitucional y su "repugnante" discurso xenófobo. Intentaba así desmontar el intento del PP de "dar gato por liebre" presentándose como una opción de centro cuando, según afirmó, la derecha ha hecho "una campaña bronca y sucia" para ganar unas elecciones "que sólo les interesan" como plataforma para llegar a la Moncloa.

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