Martes, 17 de Mayo de 2011

El pedigrí indie toma la Costa Azul

Dos películas debutantes en Sundance triunfan en Cannes

ÁLEX VICENTE ·17/05/2011 - 08:30h

Una escena del filme Martha Marcy May Marlene'.

A ratos, Cannes parece tomarse por Sundance. Dos películas estadounidenses con pedigrí indie empiezan a hacer ruido en esta edición del festival. Ambas pasaron en enero por el festival de cine independiente y acaban de desembarcar en la Costa Azul en búsqueda de atención internacional. Las dos, dirigidas por dos jóvenes que apenas superan los 30 años, comparten presupuestos mínimos e inspiración máxima.

La que más ha agitado a la crítica se titula Martha Marcy May Marlene, misterioso encadenamiento de nombres propios que sólo puede explicarse del todo al llegar al último fotograma. En ella, una joven escapa del pueblo donde ha vivido en los últimos dos años y se instala en casa de su hermana mayor. Pero Martha no es la que era la última vez. Se ha convertido en una joven ausente y desganada, que no tardará en protagonizar sus primeros episodios psicóticos. ¿Un brote de locura? No necesariamente. Algo le ha sucedido en los últimos dos años, sin que nadie sepa explicarlo con precisión. Ni siquiera ella misma.

La película, dirigida con mano férrea por el debutante Sean Durkin, se estructura a través de flashbacks confundidos con el presente de la protagonista, en los que se acabará desvelando el trauma que ha experimentado. La verdad se desvela y la comuna se convierte en una secta en toda regla. Sus integrantes cantan canciones folk a la guitarra y se desprenden de sus toxinas, mientras practican el amor libre y pequeños robos entre el vecindario en nombre de la redistribución. Su líder impresionante John Hawkes, nominado al Oscar por Winter's Bone, también descubierta en Sundance juega a ser Dios entre un puñado de jóvenes vulnerables, a las que guía en la vida y bautiza con nuevos nombres.

El secreto se aclara progresivamente, como la imagen de esa Polaroid que toma la hermana al principio del filme. "Me he inspirado en la experiencia de una de mis mejores amigas, que pasó años en una secta budista antes de decidir escapar. De las tres semanas posteriores, no recuerda absolutamente nada. Sólo que fue como un sueño, durante el que mintió continuamente", relataba ayer el director, que ha escogido como protagonista a Elizabeth Olsen, una joven actriz convertida en musa indie pese a su linaje familiar. Se trata, ni más ni menos, de la hermana menor de las celebérrimas gemelas Olsen.

Tormenta apocalíptica

En un terreno similar se mueve Take Shelter, otra de las películas de las que se habla por los pasillos, pese a proyectarse de forma casi confidencial en la Semana de la Crítica. Tras una tormenta radioactiva, un joven padre de familia empieza a experimentar visiones apocalípticas que le hacen dudar de su salud mental, ya que su familia tiene un historial psicológico con el que Freud se pondría las botas. La película adopta un registro sobrenatural que puede recordar a un M. Night Shyamalan menos ostentoso y de baja fidelidad. "Quería rodar una película sobre el matrimonio, pero me salió esto", confiesa su director, Jeff Nichols. Su esposa todavía no sabe cómo tomárselo.