Lunes, 16 de Mayo de 2011

Lorca recupera el pulso

Los colegios, los centros sanitarios y la hostelería de la localidad vuelven parcialmente a la normalidad

D. AYLLÓN / M. A. CRIADO ·16/05/2011 - 09:47h

En los bares de Lorca (Murcia) ya no se puede fumar. En los días posteriores al terremoto, algunos dueños hicieron la vista gorda ante la entrada de clientes que rompían a llorar tras haber perdido sus casas. "¿Con qué cara le dices que no se puede fumar un cigarrillo a alguien en ese estado?", se justificaba el dueño de un bar de La Viña, el barrio más damnificado. Ayer, primer día de trabajo para una gran parte de la población desde el seísmo del miércoles, ya no se mostraban tan comprensivos. También se notaba la vuelta paulatina a la normalidad en la reanudación de las clases en 23 escuelas y en el retorno a la actividad de la mayoría de los comercios y bares.

Además, el suministro de gas natural se restableció en las viviendas cuyas instalaciones no se vieron afectadas por el terremoto, y el 75% de los 4.100 edificios que sí sufrieron desperfectos tiene ya sus portales sellados con marcas verdes de "habitables". El Gobierno de Murcia, el Ayuntamiento de Lorca y el Ministerio de Fomento firmarán hoy un convenio para la rehabilitación y reconstrucción de los edificios dañados. El Gobierno autonómico pagará el 50% del coste.

La mitad de los pacientes regresará al Rafael Méndez al final de semana

Vuelven las clases

No obstante, el principal signo de recuperación de la normalidad fue la reapertura de los colegios. "Tenía ganas de volver a clase y ver a mis amigos", decía Juan Javier Sánchez, alumno de 16 años del colegio Pérez de Hita, a cuyas puertas se abrazaban ayer decenas de madres. El alcalde de Lorca, Francisco Jódar, señaló que todos los centros funcionarán en "los primeros tres días de la semana".

Pero el retorno de alumnos no fue masivo. Ana Miñarro, de 45 años, se acercó al colegio sólo para encontrarse con otras madres, antes de irse al polígono donde trabaja como limpiadora. Miñarro prefirió que su hijo Lucas no fuese a clase hasta que el pueblo y el niño recuperen la tranquilidad: "Sigue en casa, nervioso". No es la única. El director del centro, Pedro Ayala, explica que apenas fue a clase el 10% de los chicos. "Están traumatizados, pero lo importante es que hemos reabierto. Pueden venir cuando quieran y muchos lo harán en los próximos días", explicó. Tanto la Consejería de Educación como la concejalía de Educación han ofrecido psicólogos para los centros escolares.

Un vecino: "Los atascos son un signo de que esto empieza a funcionar"

Uno de los padres, Hassan Braim, agricultor de 45 años, se acercó al centro, temeroso, para preguntarle al director si sus tres hijos corren el riesgo de perder la plaza. La colonia de marroquíes que trabaja en Lorca, procedente de la ciudad de Beni Mellal, es muy grande y el consulado de Marruecos ha puesto a su disposición un autobús para quienes quieran regresar con sus familias. Braim y los suyos se marcharán una semana. "Lo necesitamos, especialmente los niños", asegura. El director le tranquiliza: "No perderán la plaza".

Por otro lado, el hospital Rafael Méndez también recuperó parte de sus actividades (hospital de día, consultas externas para embarazadas, ginecología). Excepto Urgencias este servicio funcionó incluso la noche del terremoto aunque atendió a los pacientes en el exterior hasta el día siguiente, el resto de servicios se recupera al ritmo de los obreros, que limpian y reconstruyen los desperfectos.

El retorno de los pacientes

"Todavía es imposible trabajar al 100%", explica el director del Área de Salud 3 de Murcia, José Luis Albarracín. La mitad de los pacientes que había hospitalizados el miércoles, que fueron realojados en otros hospitales, regresarán al Rafael Méndez a finales de esta semana. El resto, la próxima. El edificio tiene los muros de las escaleras agrietados y, en varios pasillos, los techos siguen caídos.

Los tres centros de atención primaria volverán a funcionar hoy (hasta ayer, había dos). De los 28 que hay en las pedanías, 27 están operativos. "La atención primaria era nuestra prioridad porque es el servicio que más personas atiende", explica Albarracín.

Junto al estado anímico de los afectados y la falta de viviendas, los problemas de movilidad son el tercer factor que lastra la normalización. "Pero que haya atascos es un signo de que esto empieza a funcionar", destaca Andrés Ruiz, de 22 años. Hay barrios en los que más de la mitad de las calles están cortadas por desprendimientos que los convierte en ratoneras en las que un conductor tarda 20 minutos en recorrer 500 metros. Los cortes de calles cambian cada hora, según dónde realicen sus labores los equipos de la Unidad Militar de Emergencias, y los conductores aparcan sus coches allá donde encuentren un espacio.

En la barra del bar La Unión, Juana María de Aro, veterinaria de 45 años, devora a mediodía una tapa de bacalao y un café con leche. Acude a las afueras de Lorca para atender la salud de las cabras y ayer no tenía mucho tiempo para charlar: "Me voy corriendo, que antes he tardado casi una hora en hacer un trayecto de 20 minutos".

Cinco días después del temblor, el trasiego de camiones con escombros era continuo. Cientos de calles acumulaban muros y cornisas derribadas, mientras que técnicos, bomberos y militares apuntalan los edificios en riesgo para evitar su derrumbe.

Las caras de los lorquinos reflejaban el color con el que estaban marcadas sus casas. "Muchos de quienes se enfrentan al derribo de sus casas han entrado en una fase psicológica preocupante", explicaba un miembro de Cruz Roja. Los bancos han reabierto sus oficinas y cientos de tiendas han recibido a sus primeros compradores tras el suceso, que se cruzan con cuadrillas de albañiles. Las empresas de reformas se preparan para hacer su agosto y han llenado las calles con folletos de publicidad. Las cuartillas amarillas con estos anuncios están en miles de limpiaparabrisas: "Rehabilitación y peritación de viviendas y edificios. Supervisado por arquitecto".

Los comercios que más trabajan son las aseguradoras. Ayer estaban desbordadas por centenares de clientes agolpados hasta en las puertas.

Un mes para recibir las ayudas

70  millones de euros

Las indemnizaciones (valoradas en un mínimo de 70 millones de euros) llegarán a Lorca dentro de un mes, según anunció ayer el Ministerio del Interior.

75% edificios habitables

La gran mayoría de los edificios lorquinos revisados hasta el momento (4.100) ya son habitables.

80%  bares reabiertos

Sólo el 20% de los establecimientos hosteleros permanece aún cerrado por destrozos o pérdidas de género.

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