Lunes, 16 de Mayo de 2011

No decir nunca jamás

ALFONS CERVERA ·16/05/2011 - 08:20h

La mañana empezó con La Internacional. Los límites del Cabanyal se abrían a lo que más o menos a la una de la tarde Marga Sanz, candidata de EUPV a presidir la Generalitat, definió como "un acto de rebeldía".

Dentro de la oratoria, el mitin es un género autónomo. Creo que se equivocan los candidatos que destilan sobre sus leales, punto a punto, su programa electoral. Esa lección brilló ayer en el polideportivo del Cabanyal. Lo que uno hace o ha hecho no necesita explicitarse delante del entusiasmo de los suyos. El mitin tiene su lenguaje. Lo importante no es la letra sino la música. O, como mucho, esa mezcla dialéctica de las dos para conseguir la emoción del auditorio.

En el lenguaje de EUPV se apuesta decididamente por aquella dialéctica. La palabra es mejor que los números. Los tantos por cien de la miseria importan menos que la manera en que esos porcentajes llegan a un espectador dispuesto a conmoverse con las palabras de sus líderes. En la letra de ayer domingo no faltaron las referencias clásicas de la izquierda en unos tiempos de democracia cautiva del mercado. Esas dos palabras, democracia y mercado, ocuparon buena parte del discurso de Cayo Lara. Y la corrupción, ese caballo de Troya que se cuela en las estructuras democráticas para arramblar desde dentro con sus valores más imprescindibles.

La ironía también forma parte de esa sagaz manera de decir en un acto electoral. Desde esa tonalidad llegaron otras de sus preferencias: la monarquía, la II República camino de la Tercera, la Iglesia, el vaciado de lo público en el habitáculo neoliberal de las políticas sociales, unas políticas que al hilo de su discurso igualaba PP y socialistas. Me gustó lo del miedo. Cuando se habló del miedo. Creo que Isaac Rosa, en una de sus columnas, hablaba más o menos de eso; hablaba de una democracia la nuestra que consiste en votar contra alguien en vez de votar a favor de alguien. Pienso que la esencia de la democracia es decir sí en vez de no. Elegir en vez de rechazar. A mí no me dan miedo Camps y sus mariachis chorizos: me dan asco.

Mientras escuchaba lo que se decía en el escenario, apuntaba en la libreta unos versos de Bertolt Brecht que me sé de memoria: "Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:/ jamás se logrará lo que queremos./ Quien aún esté vivo no diga jamás". No sé si el orador conoce ese poema. Pero más o menos sus tiros iban por ahí. O eso creo, al menos. Eso creo.