Domingo, 15 de Mayo de 2011

Trias intenta desmarcarse del PP

Jordi Hereu hace un llamamiento a impedir que el PP ponga una banderita azul Ayuntamiento de Barcelona

J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS ·15/05/2011 - 22:29h

EFE/Toni Garriga - Un vecino muestra al alcalde de Barcelona una fotografía de José María Aznar y del candidato a la Alcaldía de la ciudad condal por CiU, Xavier Trias.

La última semana de la campaña se presenta tensa e incierta. A CiU probablemente le sobra y al PSC quizás le iría bien una más. Los últimos sondeos insisten en la victoria de CiU en Barcelona, pero también confirman el progresivo acortamiento de distancias entre Xavier Trias y Jordi Hereu, los dos grandes aspirantes.

Pero esta liga no es sólo cosa de dos. El resto de candidatos luchará hasta el último minuto para fortalecer sus posiciones de cara al día siguiente. Especialmente el PP, que aspira a ser la clave de la nueva mayoría explotando sin tapujos el filón del discurso fuerte sobre inmigración y delincuencia.

La expectación en torno a la batalla de Barcelona crece. Aunque Trias sigue apareciendo como virtual ganador, el escenario de la contienda ha evolucionado en pocos meses desde la hipótesis de rozar la mayoría absoluta (21 concejales) a una previsión menos abrumadora: 4,7 puntos de distancia entre CiU y PSC. Es decir, 14-15 concejales y 12, respectivamente, sobre un total de 41. La posibilidad de que una virtual desmovilización del electorado convergente coincida con la reanimación del voto de la izquierda, movilizada por los recortes y por el espectro del PP, alimenta las estrategias de última hora.

Matrimonio de conveniencia

Hereu parece decidido a explotar el esperpento del PP en el sprint de campaña y agita el escenario de un matrimonio de conveniencia en la capital de Catalunya. El discurso de "mano firme" de Alberto Fernández, que junto con Alicia Sánchez-Camacho exhibió este domingo en Badalona su sintonía con el mensaje xenófobo del candidato Xavier García Albiol, atiza la polvareda.

Las encuestas alientan el PP, que con su discurso duro y desinhibido sobre seguridad e inmigración, aspira a ser la candidatura más votada en Badalona y consolidar su posición como tercera fuerza en Barcelona, pasando de siete a ocho concejales. Fernández Díaz alerta sobre el fantasma de los "dos barrios" -"uno donde se pagan los impuestos y otro donde se benefician de los servicios sociales"- e insiste en el endurecimiento de las leyes para actuar contra los extranjeros-delincuentes.

Esta circunstancia explica la insistencia de CiU en reclamar la plena movilización de sus electores. El diputado Carles Puigdemont, aspirante a conquistar la alcaldía de Girona ante la socialista Pia Bosch, se sumó este domingo a este mensaje en nombre de la "segunda transición", concepto que casualmente coincide con la teoría lanzada en su día por José María Aznar para teorizar sobre el significado de la alternancia política en el Estado español.

Cerillas y gasolina

Xavier Trias parece sentir por momentos el aliento del PP en su espalda. El candidato convergente se desmarcó este domingo visiblemente en un acto con más de medio millar de inmigrantes de orígenes diversos, celebrado en un auditorio del Conservatorio del Liceo. Trias fue contundente: "Hay gente que se dedica a encender cerillas y lanzarlas al lado de un bidón de gasolina para ver si estalla", afirmó el candidato de CiU. "Esto no lo he hecho y no lo haré nunca en la vida", añadió con energía. La imagen de la banderita azul del PP ondeando simbólicamente Ayuntamiento, sugerida por Hereu, promete nuevas emociones tácticas.

ICV-EUiA, a quien los sondeos parecen confirmar en sus posiciones o incluso sumar un nuevo concejal, quiere convertir la protesta masiva del sábado en un voto de censura contra CiU. Los ecosocialistas, que este sábado celebraron su acto central con Joan Herrera y Ricard Gomà al frente, persisten en presentarse como la nueva izquierda y pugnan por atraer a los votantes huérfanos del PSC. La candidatura de Unidad por Barcelona (UxB) también hizo su acto central en el Parque de la Ciutadella, donde Jordi Portabella y Joan Laporta se atribuyeron el liderazgo del "tercer espacio".

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