Domingo, 15 de Mayo de 2011

Rita Barberá reivindica la política de grandes eventos para Valencia

La alcaldesa presume de sus resultados pero afirma que ya no son los grandes protagonistas de la ciudad

BELÉN TOLEDO ·15/05/2011 - 09:00h

Rita Barberá, ayer, en el paseo marítimo de Valencia. - JUAN NAVARRO

Si algo caracteriza a los gobernantes valencianos y al PP autonómico es su apuesta por los grandes eventos. Sin embargo, esta baza no se ha incluido entre las ideas-fuerza de la campaña electoral, porque la ostentación, el lujo y las cifras millonarias asociadas a estos acontecimientos son difícilmente compatibles con el discurso de que el PP es un partido austero que se preocupa por los desempleados.

Rita Barberá interiorizó ayer esta dualidad en la presentación de su programa sobre turismo y grandes eventos. La alcaldesa de Valencia eligió para el acto el edificio de Veles i Vents. Está situado en el corazón del puerto valenciano, el espacio que ha albergado los grandes acontecimientos: la Copa América y la Fórmula 1. Allí, la alcaldesa de Valencia desgranó su habitual discurso triunfalista.

La Marina, sede de la Copa América y la Fórmula 1, está abandonada

Dijo que gracias al impulso de las grandes competiciones deportivas, en los últimos cuatro años ha habido 14 millones de pernoctaciones, un 41% más que en el trienio anterior. Y recuperó las grandes frases con las que su partido legitimó las inversiones millonarias dirigidas a estos eventos elitistas. "La Fórmula 1 y la America's Cup es lo que nos ha permitido llevar el nombre de la ciudad hasta rincones de los cinco continentes", afirmó. "Hoy somos una marca reconocida y estratégica en el mundo", añadió.

Sin embargo, la alcaldesa también dejó escapar frases y anuncios que revelan que hasta en el PP hay conciencia de que el tiempo de los grandes eventos llegó a su fin. Barberá tuvo que reconocer que la Marina, el enorme espacio en el que se invirtieron más de 300 millones para adaptarlo a la Copa América, y en el que después se superpuso el circuito de Fórmula 1 que costó 90 millones, no ha sido convenientemente aprovechado. Y aceptó que los grandes eventos no son una solución de futuro: "Antes eran los eventos los grandes protagonistas, ahora tiene que ser al revés. Este lugar tiene que ser una gran marina que asuma el protagonismo (...). Tenemos que convertirnos".

Además, Barberá anunció que los edificios construidos para la Copa América, que llenan todos los muelles, se desmantelarán. La razón: que estropean la visión de los Tinglados, los inmuebles históricos que caracterizan el espacio. Sin embargo, la razón que subyace a tal decisión es que difícilmente volverá a celebrarse la competición. El Puerto, símbolo de los grandes eventos, se quedará desnudo de los vestigios de la época de vino y rosas.

Barberá dice que sólo se recuperará si Rajoy gana las elecciones

Mariano al aparato

Ante empresarios turísticos, Barberá desgranó un proyecto de lujo para la Marina, que incluiría servicios para megayates, una villa termal y piscinas a ras del mar. Pero, eso sí, tendrá que esperar a que el PSOE pierda las generales porque el Gobierno central, uno de los socios mayoritarios del consorcio gestor, no le coge el teléfono para hablar de proyectos de futuro. La solución vendrá, pues, de Mariano Rajoy, al que Barberá dijo haber "enviado un mensaje". "Me ha contestado que sí, que adelante", resumió sonriente. Así, el PP intenta enterrar bajo la alfombra del victimismo respecto a Madrid el recuerdo de los derroches. Todavía hoy, la Fórmula 1 cuesta cada año a la Generalitat 18 millones de euros.

El último ejemplo de la política de grandes eventos fue la competición hípica que ocupó los exteriores del Museo Príncipe Felipe la semana pasada. Fue toda una metáfora: lujosos caballos y jinetes, habituales de la prensa del corazón, ocuparon los exteriores del Museo Príncipe Felipe. Las administraciones aportaron 600.000 euros y se ocupó espacio público. Pero la gente de la calle sólo pudo ver los caballos asomando la nariz por encima de la valla. Lo único que los ciudadanos pudieron tocar fue la arena sobre la que habían corrido los animales. Porque una vez que acabó la lujosa carrera y hubieron marchado sus distinguidos participantes, el ayuntamiento la arrojó sobre unas pistas deportivas del humilde barrio de Nazaret.